Pablo Jarillo-Herrero, licenciado en Física por la Universitat de València, recibe el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento por sus innovaciones en twistrónica y superconductividad en grafeno.
Pablo Jarillo-Herrero, un destacado físico valenciano y licenciado en Física por la Universitat de València, ha sido reconocido con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Ciencias Básicas durante su XVIII edición. Este galardón lo comparte con el también físico Allan MacDonald de la Universidad de Texas en Austin, y se les otorga “por sus descubrimientos sobre el denominado ángulo mágico, que permite transformar y controlar el comportamiento de nuevos materiales”, según el jurado.
Jarillo-Herrero, quien actualmente desarrolla su labor investigadora en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y es profesor allí, ha sido reconocido por su “trabajo pionero” que ha sentado las bases teóricas y experimentales de un nuevo campo conocido como twistrónica. Este campo permite obtener propiedades como superconductividad y magnetismo a través de la rotación de materiales bidimensionales, incluyendo el grafeno.
En 2023, Jarillo-Herrero recibió el Premio Alumni Plus ‘Insigne UV’, otorgado por el Consell Social de la Universitat de València, en reconocimiento a su relevante labor como profesor en el MIT. Su investigación se centra en la física experimental de la materia condensada, especialmente en el transporte electrónico cuántico y la optoelectrónica en materiales bidimensionales como el grafeno.
Aparte, en 2020, fue galardonado con la Medalla de la Real Sociedad Española de Física y la Fundación BBVA por descubrir la superconductividad en capas de grafeno. Este hallazgo representa uno de los hitos más significativos en la física de materiales recientes, abriendo posibilidades para una producción eléctrica más eficiente y económica.
La relevancia del trabajo conjunto entre Jarillo-Herrero y MacDonald radica en su capacidad para demostrar que al rotar dos capas de grafeno a un ángulo específico —aproximadamente un grado— se pueden generar nuevas propiedades emergentes. En 2011, MacDonald predijo esta propiedad a través de un modelo teórico; siete años después, Jarillo-Herrero llevó a cabo una verificación experimental que confirmó este fenómeno conocido como efecto del ‘ángulo mágico’.
“Su trabajo ha abierto nuevas fronteras en física al mostrar que esta rotación permite controlar el comportamiento material y obtener propiedades con un gran potencial industrial”, explica María José García Borge, profesora del Instituto de Estructura de la Materia (IEM-CSIC) y miembro del jurado. La superconductividad podría facilitar una transmisión eléctrica casi sin pérdidas energéticas, contribuyendo así a un futuro más sostenible.
Luis Viña, catedrático de Física de Materiales en la Universidad Autónoma de Madrid, resalta cómo tanto MacDonald como Jarillo-Herrero han establecido las bases para crear configuraciones materiales innovadoras. Esto podría impulsar avances no solo en superconductividad sino también en dispositivos electrónicos y computación cuántica.
A medida que avanza la investigación sobre los comportamientos emergentes del grafeno, se vislumbra un futuro donde este material podría reproducir diversas propiedades físicas complejas. Jarillo-Herrero afirma que al rotar capas bidimensionales a diferentes ángulos se pueden lograr comportamientos que antes requerían distintos elementos químicos. El grafeno se convierte así en una "piedra filosofal inversa", capaz de adoptar características propias de otros materiales mediante su estructura única.
No obstante, para llevar estos descubrimientos a aplicaciones industriales efectivas será necesario desarrollar métodos más eficientes para fabricar capas de grafeno con orientaciones predefinidas. Actualmente, el proceso es tan artesanal que puede llevar semanas o meses producir uno solo de estos dispositivos.
A medida que se comprenda mejor cómo manipular las propiedades del grafeno, se abrirán puertas hacia tecnologías avanzadas que podrían revolucionar campos como la computación cuántica y los sistemas ópticos. Estos avances prometen no solo mejorar la eficiencia energética sino también reducir significativamente los costos asociados a estas tecnologías emergentes.