Los alucinógenos, considerados drogas recreativas, están ganando atención como tratamientos potenciales para trastornos mentales severos. Un evento en Berlín explorará su uso terapéutico y la percepción pública sobre ellos.
Los alucinógenos, tradicionalmente considerados como drogas de fiesta, están ganando atención a nivel internacional por su potencial en el tratamiento de enfermedades mentales severas. En Alemania, este tema ha sido poco explorado hasta ahora. El profesor Torsten Voigt, especialista en tecnología y diversidad, busca cambiar esta situación. Su evento titulado “A trip on prescription? On the future of psychedelic-assisted therapy” se llevará a cabo en el hospital Charité de Berlín y abordará cuestiones cruciales: ¿qué tan abiertos están los ciudadanos a este tipo de tratamiento? ¿Se perciben los psicodélicos más como drogas recreativas o como medicamentos? ¿Cómo se pueden derribar prejuicios y llevar a cabo una educación fundamentada sobre el tema?
En una entrevista, Voigt comparte su perspectiva sobre cómo podría implementarse este tipo de tratamiento, los obstáculos que deben superarse y cómo otros países están manejando esta cuestión. Según él, los psicodélicos son sustancias psicoactivas que inducen estados alterados de conciencia y percepción aumentada. Un ejemplo conocido es el LSD, descubierto accidentalmente durante investigaciones farmacéuticas. Sin embargo, estos compuestos han sido utilizados desde tiempos antiguos por diversas culturas, como las comunidades indígenas que empleaban la ayahuasca.
El interés por los beneficios médicos de los psicodélicos está creciendo globalmente, impulsado por avances en neurociencia que permiten una mejor comprensión del cerebro. Voigt señala que estas sustancias podrían ser útiles principalmente para tratar trastornos mentales graves, como la depresión severa, cuando otros tratamientos no han tenido éxito. También menciona el uso potencial en casos de trastorno de estrés postraumático (TEPT), donde el MDMA ha mostrado altas tasas de éxito en estudios clínicos.
A pesar del estigma asociado a estas sustancias, Voigt explica que en Alemania se han llevado a cabo estudios clínicos en colaboración con el hospital Charité, donde se investigan sus efectos sobre ciertas condiciones clínicas. Además, menciona que grandes estudios clínicos están en marcha en Estados Unidos, incluyendo uno en la Universidad Johns Hopkins. Fuera del contexto puramente investigativo, existen aplicaciones legales; por ejemplo, en Suiza se han utilizado psicodélicos desde los años 80 bajo circunstancias excepcionales y recientemente también se han permitido tratamientos similares en Australia bajo estrictas regulaciones.
Sin embargo, hay barreras significativas para hacer realidad esta forma de tratamiento. Una de las principales es determinar qué sustancia activa utilizar y la dosificación adecuada. Aunque se conoce el umbral de efectividad, aún falta establecer la duración e intensidad terapéutica necesaria para obtener resultados positivos. Además, la clasificación legal de estas sustancias debe cambiar: deberían dejar de ser consideradas narcóticos para ser catalogadas como medicamentos recetables.
Voigt destaca que otro desafío radica en la formación profesional; actualmente los psicoterapeutas no pueden prescribir medicamentos sin colaboración con psiquiatras. En cuanto al funcionamiento práctico del tratamiento, Voigt describe un proceso donde una fase preparatoria precede a la administración del medicamento durante sesiones individuales o grupales. Los pacientes suelen estar acostados con vendas oculares mientras un equipo terapéutico supervisa su bienestar.
No obstante, existen riesgos asociados a este enfoque terapéutico. Uno de ellos es la posible activación de psicosis latentes en individuos predispuestos a trastornos mentales; por ello es esencial realizar un exhaustivo examen médico previo al tratamiento. Durante las sesiones pueden surgir intensas ansiedades que deben manejarse adecuadamente con apoyo clínico.
A nivel internacional, especialmente en países anglosajones, existe un debate público más amplio respecto al uso de psicodélicos en contextos terapéuticos comparado con Alemania. Voigt destaca que más del 70% de las personas en EE.UU. conocen el concepto frente al 39% en Alemania, lo cual evidencia una necesidad urgente de información y diálogo sobre el tema.
El evento programado tiene como objetivo fomentar la concienciación y abrir espacios para discusiones constructivas entre académicos y miembros del público general interesados en estos temas complejos pero vitales para avanzar hacia nuevas formas de tratamiento psicológico.
A trip on prescription? On the future of psychedelic-assisted therapy
28 de enero, comenzando a las 18:00 horas (apertura de puertas a las 17:30)
Museo Berlines para la Historia Médica - Charité, Virchowweg 17, 10117 Berlín
Se requiere inscripción previa: https://psychedelsi.org/