Hugo Hernández, estudiante de Ingeniería Aeroespacial en la UCA, ganó el segundo premio en el 'Desafío Optidrone' con un innovador dron híbrido que vuela y navega bajo el agua.
Hugo Hernández, un prometedor estudiante de Aeroespacial en la Universidad de Cádiz (UCA), ha desafiado las convenciones al obtener el segundo premio en el ‘Desafío Optidrone’. Su proyecto, una innovadora aeronave capaz de volar y operar bajo el agua, ha capturado la atención del ámbito académico y profesional. Este logro no solo resalta su talento, sino también su enfoque poco convencional hacia la educación y la ingeniería.
Con tan solo 23 años, Hugo se presenta como un joven que rompe estereotipos. Aunque podría ser fácil imaginarlo como un estudiante brillante en matemáticas, él revela que su mejor nota en Selectividad fue en Historia y que accedió a la carrera gracias a su condición de deportista de alto nivel. Es consciente de que ser un ingeniero destacado implica sacrificios, incluso en el ámbito académico.
Originario de Santander, Hugo eligió estudiar en la UCA por diversas razones. “Busqué varias opciones donde se impartiera Ingeniería Aeroespacial, pero Cádiz me atrajo por su entorno y lo que transmitía”, explica. La cercanía al mar fue un factor decisivo para él, ya que siempre ha estado vinculado al mundo de la vela.
Desde hace cinco años trabaja durante el verano para la Federación Española de Vela, donde ha competido a nivel alto. Esta experiencia le permitió acceder a la carrera a pesar de no cumplir con los requisitos académicos estándar, gracias a su trayectoria deportiva. “Compatibilizar competición y estudios es complicado”, señala, “y este sistema permite que quienes dedicamos muchas horas al deporte podamos seguir formándonos”.
A pesar de su pasión por la vela, Hugo decidió estudiar Ingeniería Aeroespacial porque ve una conexión directa entre ambas disciplinas. “La vela es aerodinámica pura; hay física compleja detrás del avance de un barco incluso contra el viento”, reflexiona. Esta curiosidad por entender los principios físicos subyacentes lo llevó a elegir esta carrera.
El momento decisivo llegó durante el bachillerato cuando un profesor mencionó la carrera. “Fue como un clic”, recuerda Hugo. A partir de ahí, comenzó a explorar lo que implicaba estudiar aerodinámica y estructuras. Sin embargo, reconoce que el salto desde bachillerato a universidad es considerable y requiere adaptación.
Ante las preocupaciones sobre las dificultades académicas propias de una carrera técnica, Hugo aconseja no dejarse llevar por el miedo a ciertas asignaturas. “No se debe tomar la decisión solo por una materia que impone respeto”, afirma con firmeza. Para él, lo esencial es tener interés genuino en el campo elegido y estar dispuesto a aprender con esfuerzo.
A pesar de sus desafíos con las matemáticas —su nota más baja en Selectividad—, Hugo enfatiza que lo aprendido en clase representa solo una pequeña parte del trabajo real en ingeniería. “Lo importante es tener curiosidad”, concluye.
Aunque ha tenido que aparcar temporalmente su actividad en vela para concentrarse en sus estudios, eso no significa que esté inactivo. En su segundo año universitario se unió a UCA&Air, el equipo de aeromodelismo de la UCA, donde inicialmente se encargó de aerodinámica antes de convertirse en jefe de diseño. Su equipo logró posicionarse tercero en un concurso nacional.
Además, participó en un certamen organizado por Airbus sobre diseño de cohetes y actualmente forma parte del equipo Fórmula Gades. Para él, participar en estas iniciativas es fundamental para complementar su formación académica: “Aprendes a trabajar en equipo y asumes responsabilidades reales”, dice.
El Desafío Optidrone, donde obtuvo el segundo premio, fue una oportunidad para demostrar su creatividad e innovación. Al enterarse del concurso a través de un correo electrónico dirigido a los estudiantes, decidió diseñar algo diferente: un dron híbrido capaz tanto de volar como de sumergirse bajo el agua.
"Pensé: si puedo innovar, voy a hacerlo", explica sobre su enfoque creativo ante las bases del concurso. Su diseño está pensado para tareas de inspección marítima y busca reducir riesgos humanos mientras optimiza recursos operativos.
Ahora enfocado en mejorar los resultados del equipo Fórmula Gades y terminar su carrera con éxito, Hugo tiene planes ambiciosos para el futuro: cursar un máster y posiblemente trabajar fuera de España durante una temporada. Su objetivo es seguir aprendiendo y enriquecer su experiencia universitaria más allá del ámbito académico convencional.