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La corteza de los árboles como indicador de la contaminación del aire en París

Contaminación París

José Enrique González | Viernes 01 de mayo de 2026

Un proyecto en París utiliza la corteza de los plataneros para medir la contaminación del aire, complementando las estaciones fijas y proporcionando datos útiles para la acción pública.



En las grandes urbes, la contaminación del aire se monitorea a través de estaciones fijas, como las de Airparif en Île-de-France, que permiten un seguimiento detallado de diversos contaminantes y modelan tendencias generales. Sin embargo, estas estaciones son insuficientes para reflejar la exposición real de la población a nivel callejero.

Este déficit es especialmente crítico para la fracción inorgánica de las partículas finas (de menos de 2.5 micrómetros) y ultrafinas (menores a 0.1 micrómetros). Estas partículas, que no contienen carbono y tienen origen tanto primario como secundario, están estrechamente vinculadas al tráfico vehicular y tienen efectos sanitarios significativos. Actualmente, solo una estación fija está operativa en París.

La importancia de medir la contaminación

A pesar de esta situación, la medición es crucial para guiar acciones en urbanismo, infraestructura ciclista, peatonalización y regulación del tráfico. Sin datos precisos, las decisiones locales pueden carecer de fundamento sólido.

Un estudio reciente publicado en la revista Community Science destaca cómo los árboles registran la contaminación en su entorno inmediato. Las partículas generadas por el tráfico se depositan en la corteza, que actúa como un sensor pasivo que integra la contaminación durante varios meses. Esto convierte a los árboles en indicadores relevantes para evaluar exposiciones crónicas.

Ecorc’Air: Un proyecto innovador

En el marco del proyecto Ecorc’Air, voluntarios recolectan cada primavera fragmentos de corteza de plataneros, árboles comunes en las calles parisinas que superan los 40,000 ejemplares. Estos fragmentos son analizados en laboratorio para medir su susceptibilidad magnética, lo cual permite estimar la cantidad de partículas metálicas depositadas asociadas a las emisiones del tráfico automovilístico.

A partir de miles de muestras recogidas desde 2016, se ha evidenciado que este señal magnético correlaciona fuertemente con la presencia de metales potencialmente tóxicos. Este protocolo accesible permite mapear la contaminación con gran precisión espacial.

Hallazgos sobre puntos críticos y distancia

  • Puntos negros persistentes: Algunas áreas parisinas presentan niveles elevados y recurrentes de contaminación por partículas metálicas desde el inicio del seguimiento. Zonas con alta circulación como los muelles o alrededores del periférico muestran estos altos niveles.
  • Diminución rápida con distancia: La contaminación disminuye notablemente al alejarse de las vías principales, lo que subraya la importancia del diseño urbano respecto a barreras naturales y zonas de descanso.

Uno de los hallazgos más sorprendentes tiene que ver con cómo se organiza el espacio público. En varias arterias importantes como el boulevard Saint-Germain, se compararon niveles de contaminación según diferentes configuraciones viales: circulación general, vías exclusivas para buses-taxis o espacios compartidos. Los árboles más cercanos a las vías mostraron consistentemente mayores valores de susceptibilidad magnética.

Efecto "pantalla" y separación necesaria

Los vehículos estacionados desempeñan un papel dual: aumentan la distancia entre fuentes emisoras y peatones mientras actúan como barreras físicas contra la proyección directa de partículas hacia las aceras. Este efecto puede reducir significativamente la exposición a contaminantes.

No obstante, esto no implica promover más estacionamientos; más bien resalta la necesidad urgente de considerar separaciones efectivas entre el tráfico vehicular y los peatones. Las vías compartidas con buses y taxis siguen mostrando altos niveles de contaminación particulada.

Cambio mediante ciencias participativas

El nivel detallado alcanzado en este estudio no habría sido posible sin el apoyo masivo de voluntarios. Las redes regulatorias dependen actualmente de un número limitado de estaciones fijas que no reflejan adecuadamente los contrastes finos provocados por el diseño urbano.

El enfoque del proyecto Ecorc’Air busca multiplicar puntos simples y robustos para medir la contaminación mediante el esfuerzo comunitario. Al involucrar a ciudadanos en la recolección anual de muestras a nivel respiratorio, se ha creado una base sólida con miles de puntos mapeados que abarcan extensas áreas urbanas.

Resultados recopilados por el proyecto Ecorc’Air entre 2016 y 2025

Yann Sivry, Profesor Universitario en el Institut de physique du globe de Paris (IPGP); junto a otros investigadores han contribuido significativamente al avance del conocimiento sobre este tema crítico.

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