La exposición crónica al sol altera significativamente los ritmos biológicos de la piel, afectando su salud y potencialmente acelerando el envejecimiento, según un estudio de la Universidad de Manchester.
Años de exposición crónica de la piel humana a la luz solar alteran significativamente su ritmo circadiano, según un innovador estudio realizado por investigadores de la Universidad de Manchester, No7 Beauty Company y científicos de la Universidad de Pennsylvania. Este hallazgo podría ofrecer una explicación sobre cómo la radiación ultravioleta (UV) provoca inflamación y daño en la piel expuesta, un fenómeno conocido como fotoenvejecimiento, que descompone su estructura de soporte y modifica el comportamiento celular.
Publicada en el Journal of Investigative Dermatology, esta investigación tiene implicaciones significativas para la salud cutánea y el desarrollo de productos cosméticos que consideren el momento del día en que se aplican.
Casi todos los órganos, incluida la piel, presentan ritmos circadianos que les permiten anticiparse y adaptarse a los cambios asociados con el ciclo luz-oscuridad, incluyendo la exposición diaria a la radiación solar. El investigador principal, Profesor Qing-Jun Meng, explicó que según la hipótesis del "escape de la luz", uno de los factores impulsores en la evolución de los relojes biológicos fue restringir procesos biológicos vulnerables —como la síntesis de ADN— a las horas nocturnas para evitar daños por radiación solar. Esto sugiere que aquellos organismos que sincronizaron estos procesos con condiciones de poca luz tenían menos mutaciones y sobrevivían mejor.
El estudio involucró a 20 voluntarios cuyos biopsias cutáneas fueron tomadas tanto de áreas cubiertas como expuestas al sol en diferentes momentos del día. La actividad genética fue medida mediante secuenciación de ARN, permitiendo identificar cómo variaban los ciclos del reloj biológico y cuándo alcanzaba cada gen su máxima actividad.
Co-líder del estudio, el Profesor Ron Anafi de la Universidad de Pennsylvania, indicó que "la piel expuesta al sol muestra un patrón diario diferente de actividad genética comparado con aquella normalmente protegida". Se observó que casi dos tercios de los genes activos en piel expuesta alcanzan sus niveles más altos durante la noche, mientras que poco más del 50% lo hace en piel protegida. Esto indica que muchas vías biológicas, incluidas las responsables por reparar el ADN, siguen un ritmo coordinado con picos nocturnos.
Sin embargo, se encontró que los genes relacionados con la reparación del ADN mostraban un ritmo más débil en piel expuesta al sol. Esto plantea interrogantes sobre si estos cambios ayudan a proteger o indican daños tempranos que pueden hacer a las células más propensas a moverse y diseminarse. Aunque se ha observado este fenómeno en ratones, su propósito en humanos aún no está claro.
La colaboración entre No7 Beauty Company y la Universidad de Manchester ha llevado al desarrollo de soluciones innovadoras para el cuidado cutáneo basadas en cronobiología. Dr. Mike Bell, jefe de ciencia e investigación en No7 Beauty Company, destacó: "Nuestros hallazgos revelan nuevas perspectivas sobre cómo la exposición crónica al sol interrumpe los ritmos circadianos naturales de la piel". Este trabajo abre nuevas posibilidades para tratamientos preventivos y soluciones específicas diseñadas para trabajar junto con el reloj interno de nuestra piel.
La exposición prolongada al sol puede interrumpir el ritmo circadiano de la piel, lo que podría llevar a una menor eficacia en los procesos de reparación celular y un aumento en el daño cutáneo.
Los hallazgos sugieren que comprender cómo la piel se adapta a la exposición solar es crucial para mantener su salud, lo que podría influir en el desarrollo de productos para el cuidado de la piel que consideren el momento del día en que se aplican.
El estudio encontró que casi dos tercios de los genes activos en la piel expuesta al sol alcanzan sus niveles más altos por la noche, mientras que solo poco más de la mitad lo hacen en la piel protegida, sugiriendo diferentes patrones circadianos.