Un estudio del IRNAS-CSIC, en colaboración con la ESA y NASA, analiza microorganismos en tubos de lava de Lanzarote para guiar la búsqueda de vida en Marte, revelando huellas biológicas y adaptaciones extremas.
Un equipo internacional, encabezado por el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS-CSIC), ha llevado a cabo un estudio innovador en el que se han identificado microorganismos y sus huellas en cuevas volcánicas de Lanzarote. Esta investigación, realizada en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA, se ha llevado a cabo utilizando tecnología portátil, lo que permite realizar análisis directamente en el lugar sin necesidad de trasladar muestras a laboratorios externos.
Este avance sugiere que los análisis realizados sobre el terreno podrían replicarse en otros planetas con condiciones similares a las encontradas en Marte. Los resultados del estudio refuerzan la hipótesis de que los tubos de lava en el planeta rojo podrían haber servido como refugios para formas de vida, proporcionando un entorno más estable y protegido frente a factores adversos como la radiación.
A través del análisis realizado, los investigadores no solo han estudiado microorganismos que dependen de materia orgánica, sino también aquellos capaces de sobrevivir sin ella. Ana Zélia Miller, investigadora del IRNAS-CSIC, explica que se han encontrado huellas fósiles conservadas en las rocas, lo que permite detectar indicios de vida pasada tanto en Lanzarote como en otros cuerpos celestes.
El estudio revela la existencia de comunidades microbianas adaptadas a condiciones extremas. En las zonas cercanas a la entrada de las cuevas, donde llega materia orgánica del exterior, se observa una mayor actividad biológica. En contraste, las áreas más profundas presentan organismos especializados que obtienen energía de compuestos inorgánicos y transforman estos elementos en materia orgánica esencial para otros microorganismos.
Además, algunos microorganismos analizados muestran una notable tolerancia a la sal, un rasgo poco común que les permite prosperar en entornos hostiles. Este descubrimiento subraya cómo estas comunidades microbianas son capaces de adaptarse a condiciones adversas y resalta su importancia para entender posibles formas de vida extraterrestre.
El estudio titulado ‘The Microbial Inhabitants of the Corona Lava Tube: Astrobiological Insights from a Mars Analog Environment’ fue publicado en la revista Astrobiology y se llevó a cabo en el tubo volcánico de La Corona. Este tipo de formaciones geológicas simulan las condiciones del subsuelo marciano, convirtiéndose así en laboratorios naturales ideales para investigar posibilidades astrobiológicas.
Durante el proceso, el equipo extrajo depósitos minerales y comunidades visibles adheridas a superficies. Utilizando un secuenciador portátil, lograron analizar el ADN directamente en el campo, identificando organismos presentes en tiempo real. Este enfoque innovador es fundamental para futuras misiones espaciales donde se busca optimizar los protocolos de muestreo y análisis.
El trabajo forma parte del programa PANGAEA-X de la ESA, diseñado para entrenar astronautas y probar tecnologías para exploraciones planetarias. Matthias Maurer, astronauta participante, realizó experimentos científicos dentro de las cuevas tras recibir formación específica por parte del equipo investigador. Esto confirma que los astronautas no solo recogen muestras sino que también realizan investigaciones avanzadas durante sus misiones.
Este proyecto ha sido financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación, mediante el proyecto MICROLAVA (PROYEXCEL_00185), con apoyo adicional del Ministerio de Ciencia e Innovación y otras instituciones relevantes.
Se han identificado microorganismos que viven en entornos extremos, incluyendo aquellos que pueden degradar materia orgánica y otros que sobreviven sin ella. También se han encontrado huellas de organismos extintos conservadas en las rocas.
El estudio sugiere que los tubos de lava en Marte podrían actuar como refugios para la vida, proporcionando un entorno más estable y protegido. Además, el análisis 'in situ' permite realizar búsquedas de vida directamente en el planeta sin necesidad de traer muestras a la Tierra.
Las biosignaturas son señales físicas y químicas dejadas por la actividad biológica sobre las rocas. Son importantes porque permiten detectar evidencia de vida pasada o presente, incluso cuando no se pueden encontrar organismos vivos.
El programa PANGAEA-X está orientado al entrenamiento de astronautas y al ensayo de tecnologías para la exploración planetaria, con el fin de preparar misiones futuras a Marte y otros cuerpos celestes.