Investigadores han identificado una anomalía en el sistema inmunitario que puede causar formas graves de infecciones virales, como COVID-19. La presencia de anticuerpos anti-interferón tipo I afecta la respuesta antiviral.
Investigadores de varias instituciones, incluyendo la Universidad Paris-Est Créteil y el Instituto Pasteur, han descubierto que una anomalía en el sistema inmunitario puede ser responsable del desarrollo de formas graves de ciertas infecciones virales. Este hallazgo se basa en la identificación de anticuerpos específicos que interfieren con la respuesta antiviral, lo que podría explicar por qué algunos pacientes experimentan complicaciones severas tras infecciones que inicialmente parecen benignas.
La investigación, publicada en la revista Cell, revela que más del 10% de los pacientes con neumonía grave por SARS-CoV-2 presentan niveles elevados de estos autoanticuerpos. Los interférones tipo I son proteínas clave en la defensa contra virus, y su neutralización por estos anticuerpos puede comprometer gravemente la capacidad del organismo para combatir infecciones.
El equipo científico ha demostrado que las células B responsables de producir estos autoanticuerpos ya estaban presentes antes de la infección por SARS-CoV-2, sugiriendo una predisposición genética o inmunológica. Estas células tienen características similares a las observadas en enfermedades genéticas que afectan la tolerancia inmunitaria, lo que abre nuevas vías para entender cómo se desarrollan estas respuestas adversas.
Matthieu Mahévas, uno de los autores principales del estudio, destaca que este descubrimiento no solo proporciona una explicación sobre las complicaciones severas en ciertos individuos sanos, sino que también allana el camino hacia nuevas estrategias de detección y prevención. Esto es crucial para identificar a las personas más vulnerables y adaptar sus tratamientos adecuadamente.
Este trabajo ha sido financiado por diversas entidades, incluyendo la Agencia Nacional de Investigación (ANR) y proyectos europeos como H2020 (Undine), lo cual subraya su relevancia e impacto potencial en el campo de la salud pública.
Se ha identificado que ciertos pacientes presentan un tipo particular de anticuerpos que perturba la respuesta antiviral, específicamente anticuerpos dirigidos contra los interférones de tipo I. Esta anomalía puede favorecer el desarrollo de formas graves de ciertas infecciones virales.
Los investigadores encontraron que más del 10% de los pacientes que desarrollan neumonía grave por infección de SARS-CoV-2 tienen niveles elevados de estos autoanticuerpos. Además, las células inmunitarias responsables de su producción ya estaban presentes antes de la infección por SARS-CoV-2.
Estos hallazgos sugieren la posibilidad de desarrollar nuevas estrategias de detección y prevención para identificar a las personas en riesgo y adaptar su manejo clínico, lo que podría mejorar los resultados en casos severos de infecciones virales.