Un estudio de la Universidad de Pisa revela que Italia es cauta respecto al uso de harinas de insectos en la alimentación animal, con variaciones en la aceptación según el tipo de carne.
Italia se mantiene como uno de los países más cautelosos en la adopción de harinas de insectos como alimento para animales. Un reciente estudio internacional revela que la sensibilidad de los consumidores varía según el tipo de ganado: mientras que el pescado es el más aceptado, seguido por el pollo y los huevos, el cerdo enfrenta mayores resistencias. Este análisis fue realizado por investigadores del Departamento de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Pisa, en colaboración con varias instituciones académicas, incluyendo Cornell University y la Universidad de Parma.
Según el profesor Simone Mancini, del Departamento de Ciencias Veterinarias, el pescado y, en menor medida, el pollo son considerados por los consumidores como opciones más naturales para una dieta que incluye insectos. Aunque también se podría argumentar lo mismo para el cerdo, su percepción entre los consumidores es diferente debido a su menor asociación con este tipo de alimentación.
La investigación abarcó las preferencias en cinco países: China, México, Italia, Bélgica y Estados Unidos. Se encuestaron a 3.418 adultos sobre sus intenciones de compra y disposición a pagar un precio superior por productos provenientes de animales alimentados con harinas de insectos. Los resultados muestran que el pescado fue el producto con mayor disposición a ser adquirido, seguido por pollo y huevos; el cerdo fue el menos aceptado, especialmente en naciones occidentales.
A nivel nacional, Italia destaca como el país más prudente entre los analizados. La intención de consumo se sitúa alrededor de 4 en una escala del 1 al 7, mientras que en China y México supera 5. Bélgica y Estados Unidos ocupan posiciones intermedias con puntuaciones entre 4 y 4.5. Esta mayor apertura observada en Asia y América Latina puede atribuirse a una familiaridad cultural con el consumo de insectos, presente en diversas tradiciones alimentarias locales.
Un hallazgo importante del estudio es el papel crucial que desempeña la información. En todos los países analizados, conocer los beneficios ambientales asociados al uso de insectos como alimento reduce la oposición entre los consumidores hacia estos productos. Sin embargo, este conocimiento no siempre se traduce en una mayor disposición a pagar precios más altos.
El profesor Mancini concluye que actualmente en Europa ya sería posible consumir productos como pescado, pollo, huevos y cerdo provenientes de granjas que utilizan harinas de insectos como parte de su alimentación. Aunque esta práctica está autorizada normativamente, su difusión se ve obstaculizada por los altos costos asociados a estas harinas. La información adecuada podría ayudar a mitigar las resistencias existentes entre los consumidores; sin embargo, como evidencia el caso italiano, no siempre resulta suficiente para cambiar significativamente las decisiones de compra.
Italia presenta niveles más bajos de intención de consumo y compra en comparación con otros países analizados, como China y México, lo que indica una mayor prudencia entre los consumidores italianos respecto al uso de harinas de insectos en la alimentación animal.
El estudio revela que el pescado es el producto con mayor disposición a la compra, seguido del pollo y los huevos. En contraste, el cerdo muestra la menor aceptación, especialmente en los países occidentales.
La investigación indica que el conocimiento sobre los beneficios ambientales asociados al uso de insectos en la alimentación puede reducir la oposición al consumo. Sin embargo, esta información no siempre se traduce en una mayor disposición a pagar precios más altos por estos productos.
La mayor apertura hacia el consumo de productos alimenticios derivados de animales alimentados con harinas de insectos se observa en países como China y México, donde existe una familiaridad cultural con el consumo de insectos, a diferencia de Europa, donde estas prácticas son menos comunes.