MIT engineers are developing a new propulsion system for small satellites that combines chemical and electrical thrusters, enhancing maneuverability and efficiency with a single propellant. This innovation could enable advanced space missions.
Un nuevo sistema de propulsión desarrollado por ingenieros del MIT promete revolucionar la movilidad de los pequeños satélites, que pueden ser tan compactos como una maleta. Este avance combina la potencia y velocidad de los propulsores químicos convencionales con la precisión y eficiencia de combustible de los propulsores eléctricos.
El nuevo sistema podría facilitar el diseño de satélites más ágiles y versátiles, capaces de realizar maniobras rápidas o ajustes precisos según las necesidades de cada misión. La clave radica en un propelente especial que alimenta tanto a los propulsores químicos como a los eléctricos, eliminando así la necesidad de fuentes de combustible voluminosas y separadas.
Amelia Bruno, autora principal del estudio publicado en el Journal of Propulsion and Power, destaca que “si puedes tener propulsión química y eléctrica en un solo paquete pequeño, es lo mejor de ambos mundos”. Esto abre nuevas posibilidades para que los pequeños satélites realicen más investigaciones y observaciones científicas desde plataformas más económicas.
La investigación se centra en un tipo de "monopropelente verde" desarrollado originalmente por la Fuerza Aérea de EE.UU., que puede alimentar eficazmente los pequeños propulsores electrospray. Estos dispositivos son cohetes diminutos que utilizan campos eléctricos para cargar partículas de un propelente líquido, expulsándolas al espacio como una nube generadora de empuje.
A diferencia de los propulsores químicos que requieren grandes reservas de combustible para maniobras rápidas, los electrospray son extremadamente eficientes en cuanto al uso del combustible, permitiendo movimientos lentos y precisos a lo largo de trayectorias prolongadas, como viajes interplanetarios.
Con este nuevo enfoque, el equipo del MIT está colaborando con NASA para lanzar la misión Green Propulsion Dual Mode. Este CubeSat del tamaño de una maleta llevará tanto un propulsor químico como cuatro electrospray, todos alimentados por un único tanque de propelente. Esta será la primera prueba del sistema híbrido para pequeñas naves espaciales.
Paulo Lozano, coautor del estudio y profesor en el MIT, menciona: “Podríamos enviar CubeSats a Marte o al cinturón de asteroides, donde podrían realizar el viaje lentamente utilizando propulsores electrospray”. Luego podrían emplear los propulsores químicos para moverse rápidamente hacia características interesantes.
La investigación también ha demostrado que el nuevo monopropelente ASCENT puede igualar el rendimiento de otros líquidos iónicos convencionales utilizados en sistemas eléctricos. Esto significa que una única fuente puede alimentar ambos tipos de propulsión dentro del compacto sistema integrado diseñado para CubeSats.
Lozano subraya que esta innovación no solo beneficiará misiones interplanetarias, sino también aquellas más cercanas a la Tierra, como observaciones meteorológicas y climáticas. En situaciones críticas como tormentas inminentes, sería posible desplegar constelaciones de pequeños satélites rápidamente o con mayor lentitud según lo requiera la situación.
Este trabajo cuenta con el apoyo parcial de NASA y representa un avance significativo en la capacidad operativa y científica de las pequeñas naves espaciales.
El nuevo sistema de propulsión combina la potencia y velocidad de los propulsores químicos convencionales con la precisión y eficiencia de combustible de los propulsores eléctricos. Utiliza un propelente especial que puede alimentar ambos tipos de propulsores, lo que permite maniobras rápidas y potentes, así como ajustes lentos y precisos según las necesidades de la misión.
El "green monopropellant" es un tipo de propelente desarrollado originalmente por la Fuerza Aérea de EE. UU. para su uso en propulsión química en el espacio. Este propelente puede también alimentar propulsores electrospray, que son cohetes del tamaño de una moneda que utilizan campos eléctricos para generar empuje a partir de partículas cargadas del líquido propelente.
Este sistema podría permitir a los pequeños satélites realizar exploraciones más allá de la órbita terrestre, como misiones a Marte o al cinturón de asteroides, utilizando propulsores eléctricos para trayectorias largas y propulsores químicos para maniobras rápidas en áreas específicas.
El uso combinado permite mayor flexibilidad operativa, ya que los satélites pueden moverse rápidamente hacia características interesantes o realizar observaciones detalladas dependiendo del contexto. Esto aumenta la capacidad científica y operativa sin necesidad de sistemas de combustible separados y voluminosos.