El barómetro Starfish, presentado en la Conferencia de la ONU sobre el océano, ofrece una visión integral del estado de los océanos, destacando su papel crucial en el clima y la sociedad.
El océano, un regulador climático crucial, es a menudo percibido de manera fragmentada, a pesar de su importancia vital. En este contexto, el barómetro Starfish se presenta como una herramienta innovadora para evaluar la salud de los océanos. Este indicador fue introducido en la tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Océano (Unoc) celebrada en Niza en 2025 y su segunda edición se lanzó el 8 de junio de 2026, coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Océano.
El océano cubre más de dos tercios de la superficie terrestre y es fundamental para regular el clima, sustentar economías y alimentar a miles de millones. Sin embargo, sigue siendo considerado uno de los “grandes olvidos” por las sociedades contemporáneas. Esta invisibilidad se debe a que los problemas relacionados con el océano son frecuentemente observados como cuestiones aisladas: cambio climático, pérdida de biodiversidad, contaminación y explotación insostenible son solo algunos ejemplos.
A pesar del creciente conocimiento científico sobre estos temas, gran parte de esta información permanece dispersa y poco accesible para el público general. Durante la Unoc 3, surgió la necesidad de proporcionar a los responsables políticos un indicador claro que refleje el estado del océano, similar al umbral crítico de 1.5 °C establecido para el clima global. Sin embargo, es importante reconocer que reducir el estado del océano a un único número no captura su complejidad.
El barómetro Starfish se basa en cinco dimensiones complementarias que permiten una evaluación integral:
No genera nuevos datos, sino que organiza y presenta conocimientos existentes. Cada año ofrece un resumen de desarrollos significativos relacionados con el océano basados en las investigaciones más recientes. Diseñado para ser global, permite entender fenómenos locales dentro de un contexto más amplio y resalta las interconexiones entre diversos problemas como el cambio climático y la seguridad alimentaria.
En su primera edición en 2025, se identificaron preocupaciones alarmantes sobre la degradación continua de los ecosistemas marinos debido a presiones humanas crecientes. A continuación se presentan seis cifras clave que ilustran esta tensión:
El barómetro 2026 revela una continuidad en la degradación del océano e incluso señala signos iniciales de aceleración en este proceso. Las presiones humanas siguen siendo altas; las emisiones generadas por el transporte marítimo muestran escasos avances hacia la descarbonización y continúan existiendo prácticas opacas en la pesca industrial. Además, los niveles récords de residuos plásticos en los océanos son motivo de preocupación creciente.
A pesar del panorama sombrío, también se destacan avances significativos en gobernanza y soluciones. La entrada en vigor del tratado sobre alta mar y la prohibición de subvenciones perjudiciales para la pesca representan hitos importantes para proteger la biodiversidad marina. Asimismo, ha habido un aumento notable en las áreas marinas protegidas que ahora superan el umbral simbólico del 10%.
A medida que aumenta la demanda social por datos oceánicos precisos, es crucial fortalecer las capacidades observacionales como las ofrecidas por agencias como NOAA, que enfrentan recortes presupuestarios significativos bajo administraciones actuales.
Mientras que el barómetro actúa como herramienta informativa, su objetivo es transformar nuestra comprensión acerca del océano. No debe ser visto únicamente como un espacio deteriorado; es esencial reconocerlo como un pilar fundamental para los equilibrios planetarios. Una visión integrada permitirá conectar causas y consecuencias más efectivamente y facilitará acciones concretas hacia su conservación y gestión sostenible.
Esta nueva perspectiva también abre oportunidades para futuras investigaciones al identificar áreas donde aún hay desconocimiento significativo sobre nuestras relaciones con los océanos. A largo plazo, adaptar esta metodología a escalas regionales podría mejorar aún más nuestra capacidad para abordar desafíos específicos mientras mantenemos una visión sistémica coherente sobre los problemas oceánicos globales.
Los ejes del Barómetro 2026 fueron dirigidos por expertos destacados en diversas áreas relacionadas con los océanos y sus interacciones con las sociedades humanas. Esta edición ha sido facilitada por un equipo multidisciplinario comprometido con mejorar nuestra comprensión colectiva sobre estos temas críticos.
El barómetro Starfish es un indicador multidimensional desarrollado por científicos para ofrecer una visión integral del estado de salud del océano. Su objetivo es proporcionar a los tomadores de decisiones un marco claro similar al umbral de 1,5 °C para el clima, destacando la interconexión entre diversas dimensiones relacionadas con el océano.
Las cinco dimensiones que forman las ramas del barómetro Starfish son: el estado del océano, las presiones que enfrenta, las respuestas implementadas para su protección, las consecuencias positivas para la sociedad y las consecuencias negativas para esta.
La edición 2026 del barómetro incluye datos más recientes y ha ampliado su equipo con expertos del comité científico del One Ocean Science Congress, mejorando así la representatividad geográfica y proporcionando una evaluación más completa de la situación actual del océano.
A pesar de la continua degradación del océano, se han registrado avances significativos en gobernanza, como la entrada en vigor de tratados internacionales sobre la alta mar y la prohibición de subvenciones perjudiciales para la pesca. Además, ha habido un aumento en las áreas marinas protegidas y en iniciativas de economía circular.