Harriet Latham Robinson ha equilibrado una exitosa carrera en biología molecular con su vida familiar, demostrando que es posible tener una vida plena y profesionalmente satisfactoria.
En 1997, a la edad de 60 años, Harriet Latham Robinson SM ’61, PhD ’65 no se preparaba para el retiro como muchos de sus colegas. En cambio, buscaba un puesto académico como jefa de microbiología e inmunología en el Centro Nacional de Investigación de Primates Yerkes en la Universidad Emory, en Atlanta, Georgia. Finalmente, logró conseguir el cargo.
Durante su tiempo allí, cofundó GeoVax, una empresa biotecnológica basada en su investigación preclínica, que incluía el desarrollo de una vacuna contra el VIH-1. A lo largo de su carrera, Robinson fue a menudo la única mujer en las salas donde se discutían temas científicos. Mientras sus colegas eran llamados “doctor” o “profesor”, ella era simplemente “Harriet”.
Nacida en 1938 como la segunda de cuatro hijos, Robinson creció con una madre de Ohio y un padre de Connecticut. Su formación inicial transcurrió en la Girls’ Latin School, donde desarrolló un amor por el aprendizaje que perduraría toda su vida. Aunque solo recibió dos clases de ciencias durante su educación secundaria, recuerda con cariño cómo sus compañeras lograron convertirse en profesionales exitosas más allá de los roles tradicionales esperados para ellas.
Robinson comenzó sus estudios universitarios en Swarthmore College con la intención de estudiar ciencias políticas. Sin embargo, tras cursar una introducción a la biología, decidió cambiar su enfoque académico. Su amor por los idiomas también floreció; llegó a hablar ruso y trabajó como guía durante exposiciones culturales en Moscú durante la Guerra Fría.
La decisión crucial para su carrera científica llegó gracias a un decano del Radcliffe College que alentó a Robinson a seguir su interés por las ciencias. A pesar de haber considerado previamente carreras más convencionales para mujeres jóvenes, este apoyo le permitió ingresar al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde comenzó un máster en bioquímica.
En MIT, Robinson experimentó un entorno predominantemente masculino y escaso apoyo femenino. No obstante, estableció relaciones significativas y continuó avanzando en su carrera científica. Tras completar su tesis sobre cómo diferentes tipos celulares pueden surgir del mismo ADN, comenzó a investigar virus cancerígenos y sus implicaciones genéticas.
Después de obtener una beca del National Science Foundation para realizar un postdoctorado en la Universidad de California en Berkeley, Robinson se centró en el estudio del virus Rous sarcoma y su papel en el cáncer aviar. En 1977 se unió a la Worcester Foundation for Biomedical Research y posteriormente fue reclutada como profesora en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts.
A medida que avanzaba su carrera, Robinson continuó innovando en el desarrollo de vacunas basadas en ADN y trabajó incansablemente para llevar estas tecnologías desde investigaciones básicas hasta aplicaciones clínicas. En 2001 cofundó GeoVax con el objetivo específico de avanzar las vacunas contra el VIH hacia ensayos clínicos.
Tras una exitosa carrera llena de logros significativos y contribuciones al campo de la biología molecular, Robinson se retiró recientemente después de ser objeto de bromas amistosas por parte de sus colegas. Ahora disfruta pasar tiempo con su familia en Palo Alto, California.
Robinson espera que su historia sirva como inspiración para otros —especialmente mujeres jóvenes— mostrando que es posible equilibrar una carrera desafiante con los sueños familiares.
“He tenido una vida maravillosa”, afirma Robinson. “He disfrutado aventuras internacionales, el romance verdadero, la alegría de ser madre y una carrera apasionante.”
Robinson estableció un horario de trabajo de 9 a 5 y contrató a una ama de llaves para poder dedicar tiempo a su familia mientras competía en un campo dominado por hombres. Esta estrategia le permitió avanzar en su carrera y ser madre al mismo tiempo.
Robinson realizó investigaciones pioneras sobre virus que causan cáncer, así como el desarrollo de vacunas basadas en ADN. Co-fundó GeoVax, una compañía que trabajó en vacunas contra el VIH y otras enfermedades infecciosas.
Robinson espera inspirar a las mujeres jóvenes a no permitir que la búsqueda de una carrera desafiante les impida realizar el sueño de tener una familia, mostrando que es posible tener éxito en ambos aspectos.