Expertos concluyen que el monitoreo continuo de la calidad del aire con nuevas tecnologías es clave para implementar estrategias ambientales hacia 2030, tras analizar emisiones y medidas en diversos sectores.
La comunidad científica ha cerrado recientemente el curso titulado «La calidad del aire en España. Nuevos retos asociados a la implementación de la Directiva 2024/2881 de la UE». Esta jornada se centró en el análisis de las proyecciones de emisiones para el año 2030 y las medidas que deben adoptar los diferentes sectores económicos para cumplir con las exigencias medioambientales europeas.
Durante la primera mesa redonda, se abordó el control de emisiones en sectores como el transporte marítimo, la industria y el tráfico rodado. Magín Lapuerta, de la Universidad de Castilla-La Mancha, destacó que entre las estrategias clave para continuar reduciendo emisiones en el sector del transporte están la electrificación y hibridación de vehículos, así como la promoción del transporte público y la mejora de infraestructuras como los carriles bici. Sin embargo, también expresó su preocupación por el aumento de emisiones derivadas del contacto entre neumáticos y asfalto debido al incremento del peso de los vehículos.
En cuanto al transporte marítimo, Obdulio Serrano, responsable del Área de Sostenibilidad de Puertos del Estado, subrayó que el cumplimiento de los valores establecidos requiere tecnologías avanzadas para un monitoraje continuo. Resaltó que la implementación de sistemas cerrados en las operaciones de carga y descarga ha contribuido a una reducción significativa de emisiones. Además, mencionó iniciativas como vías directas al puerto para camiones y el uso de trenes para transportar mercancías como parte del esfuerzo por minimizar el impacto ambiental.
En lo que respecta al sector porcícola, donde España lidera la producción en Europa, se busca reducir un 16% las emisiones de amoníaco para 2030, con aspiraciones a alcanzar hasta un 30%. Rosa Gallart, ingeniera agrónoma del Grupo de Saneamiento Porcino de Lleida, explicó cómo herramientas tecnológicas como Ecogan están facilitando el monitoreo en granjas y promoviendo la transferencia de datos entre productores y centros tecnológicos.
El sector industrial también ha hecho progresos significativos en la disminución de su impacto sobre la calidad del aire. Eliseo Monfort, profesor en la UJI y co-director del curso, enfatizó que es crucial mantener un monitoraje constante, especialmente en grandes instalaciones. Propuso promover el cumplimiento efectivo de los límites establecidos antes de considerar hacerlos más estrictos.
Una mesa redonda dedicada al inventario de emisiones permitió conocer cómo han evolucionado los datos sobre calidad del aire durante los últimos 35 años. Francisco J. Pérez-Ilzarbe, director general de Calidad y Evaluación Ambiental del MITERD, indicó que si se mantienen las condiciones actuales, España podría cumplir con los parámetros exigidos por la Unión Europea respecto a gases de efecto invernadero para 2030. Las proyecciones apuntan a una reducción del 32.5% desde 1990, superando así el objetivo mínimo del 32%.
A pesar de estos avances generales, se identificó al sector del transporte como uno donde se espera un aumento en las emisiones. Marc Guevara del Barcelona Supercomputing Center presentó Hermes Delta, una herramienta destinada a generar datos más robustos para mejorar modelos predictivos y guiar decisiones administrativas.
Finalmente, se discutieron los requisitos técnicos relacionados con los nuevos superemplazamientos o estaciones avanzadas para medir la calidad del aire. Esta es una novedad introducida por la directiva europea que exige establecer una red que combine diferentes tipos de vigilancia en áreas urbanas y rurales. Expertos presentaron ejemplos concretos ubicados en ciudades como Barcelona y Madrid. La normativa prevé que España implemente nueve superemplazamientos: cinco en zonas urbanas y cuatro en áreas rurales.
Se están implementando tecnologías avanzadas que permiten un monitoraje continuo de la calidad del aire, especialmente en sectores como el transporte marítimo y terrestre, así como en la industria. Esto incluye sistemas cerrados para carga y descarga en puertos y herramientas como Ecogan para el sector porcí.
El objetivo es reducir las emisiones de amoníaco en el sector porcícola en un 16%, con aspiraciones de alcanzar hasta un 30%. Además, se espera una reducción general de gases de efecto invernadero del 32,5% desde 1990, cumpliendo así con las exigencias europeas.
Las propuestas incluyen la electrificación y hibridación de vehículos, potenciación del transporte público y fomento de carriles bici. También se han desarrollado vías de conexión directa a puertos para minimizar el tiempo que los camiones pasan en las ciudades.
La nueva normativa exige a los países de la UE establecer una red de superemplazamientos que integren diferentes tipos de vigilancia de la calidad del aire. En España, se planea implementar nueve superemplazamientos, cinco en áreas urbanas y cuatro en zonas rurales.