Investigadores critican la nueva legislación de la Comisión Europea sobre pesticidas, advirtiendo que debilita mecanismos de protección y aumenta riesgos para la salud humana y el medio ambiente.
Investigadores de 27 instituciones europeas han expresado su preocupación ante el nuevo paquete legislativo presentado por la Comisión Europea, que busca reformar las disposiciones clave sobre la autorización de pesticidas. En un artículo publicado en la sección Policy Forum de la revista “Science”, advierten que el “Paquete Omnibus X: Paquete de Simplificación de Seguridad Alimentaria y de Piensos” debilita mecanismos esenciales de protección en el proceso de autorización, lo que podría tener repercusiones significativas tanto para la salud humana como para el medio ambiente. El profesor Andreas Schäffer, retirado de la Cátedra de Ecotoxicología y Evaluación del Riesgo Ambiental en la Universidad RWTH Aachen, participó en este análisis.
El grupo autoral, liderado por el Dr. Dimitry Wintermantel de la Universidad de Friburgo y la Dra. Julia Osterman de la Universidad de Gotemburgo, subraya que la reforma propuesta podría socavar importantes salvaguardias en el proceso de aprobación. En su artículo, los investigadores presentan recomendaciones para que la Unión Europea mitigue los efectos nocivos de los pesticidas a largo plazo mientras optimiza el proceso de aprobación.
“El paquete de simplificación eliminaría en gran medida la re-evaluación periódica de las sustancias activas en los pesticidas y no abordaría las debilidades existentes en la evaluación del riesgo previa al mercado”, afirma Wintermantel. “Esto incrementa los riesgos que los pesticidas representan para la biodiversidad y la salud humana, lo cual claramente socava el principio precautorio y contradice los objetivos europeos e internacionales de protección ambiental”.
Actualmente, las sustancias activas en los pesticidas son aprobadas a nivel europeo por un período de diez años. Al finalizar este tiempo, los fabricantes pueden solicitar una renovación y deben presentar datos sobre la seguridad del compuesto, que se somete a una nueva evaluación del riesgo. Sin embargo, bajo el nuevo paquete, muchas sustancias podrían ser aprobadas indefinidamente sin requerir re-evaluaciones periódicas.
Este cambio plantea un problema significativo: tras otorgarse la aprobación inicial, no habrá un monitoreo sistemático para identificar riesgos asociados ni un mecanismo automático que desencadene una revisión. Además, se revertiría la carga probatoria del fabricante hacia las autoridades competentes. “Desde 2011, 59 sustancias activas no han recibido nueva autorización debido a preocupaciones sobre salud o medio ambiente”, añade Wintermantel.
Aunque actualmente corresponde a cada Estado miembro autorizar productos fitosanitarios basándose en evidencias científicas recientes, se prevé que con esta nueva normativa se considere menos relevante dicha información al momento de autorizar productos específicos. Aunque formalmente no se eliminará esta obligación, se redefinirá: ahora se tomará como referencia el estado del conocimiento vigente al momento más reciente de evaluación a nivel europeo.
Además, si una sustancia activa no es re-aprobada, bajo las regulaciones actuales puede seguir utilizándose durante 18 meses. Sin embargo, con el nuevo paquete esta transición podría extenderse hasta tres años incluso si ha perdido su aprobación debido a preocupaciones ambientales o sanitarias no clasificadas como inmediatas y graves.
Los autores sugieren que invirtiendo 15 millones de euros anuales se podría reducir significativamente el actual retraso en las solicitudes de re-aprobación. Para acelerar las evaluaciones y asegurar altos estándares protectores, proponen que no sean los solicitantes quienes decidan qué Estado miembro evalúa sus pesticidas; más bien debería ser asignado por experiencia técnica.
Asimismo, abogan por hacer públicos los estudios regulatorios para facilitar investigaciones independientes y vincular datos sobre aplicaciones a programas existentes de monitoreo ambiental relacionados con polinizadores. Los residuos químicos también deberían medirse más extensamente para identificar potenciales riesgos asociados a ciertos pesticidas.
Con estas medidas, los investigadores concluyen que sería posible realizar un proceso más científico y transparente sin comprometer principios precautorios ni objetivos ambientales europeos.
Dimitry Wintermantel et al., EU Omnibus proposal increases pesticide risks. Science, DOI: 10.1126/science.aeg8744
Los investigadores critican que el paquete "Omnibus Package X" debilita mecanismos de protección clave en el proceso de autorización de pesticidas, lo que podría tener consecuencias negativas para la salud humana y el medio ambiente.
El paquete eliminaría la re-evaluación periódica de las sustancias activas, permitiendo su aprobación indefinida sin un monitoreo sistemático de riesgos, lo que podría aumentar los peligros para la biodiversidad y la salud humana.
Se espera que el paquete reduzca la consideración del estado actual del conocimiento científico en la autorización de productos, limitándose a lo que se conocía durante la última evaluación de sustancia activa, lo que podría ser obsoleto.
Los investigadores sugieren inversiones para acelerar las evaluaciones, estandarizar criterios, asegurar transparencia y vincular datos de aplicaciones con programas de monitoreo existentes para identificar riesgos potenciales tras la autorización.