Investigadores del MIT han descubierto que la pérdida de ozono comenzó en 1957, décadas antes de la identificación del agujero de ozono, atribuida al uso de tetracloruro de carbono.
La investigación sobre la capa de ozono ha dado un giro inesperado, revelando que la depleción del ozono comenzó décadas antes de que se descubriera el famoso agujero en la Antártida en 1985. Este fenómeno, causado por productos químicos industriales como los clorofluorocarbonos (CFC), fue objeto de un esfuerzo global para su eliminación, lo que ha permitido una recuperación gradual de la capa de ozono en los últimos años.
El descubrimiento del agujero en la capa de ozono se atribuye a las herramientas de medición disponibles en ese momento. Gracias a los avances tecnológicos y al uso de satélites, los científicos han podido rastrear la recuperación del ozono. Sin embargo, investigadores del MIT han planteado una pregunta intrigante: ¿qué pasaría si se hubieran contado con estas herramientas modernas desde hace mucho tiempo? ¿Habrían podido detectar signos más tempranos de la pérdida de ozono inducida por el ser humano?
Dirigidos por la química atmosférica Susan Solomon, el equipo del MIT llevó a cabo un experimento teórico simulando la química atmosférica a lo largo del siglo pasado. En un estudio publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, sugieren que los primeros indicios de pérdida de ozono fueron detectables ya en 1957, aproximadamente 30 años antes del descubrimiento oficial del agujero. Curiosamente, este primer signo no se localizó en la Antártida, sino en la estratosfera superior de los trópicos.
El estudio revela que el causante inicial de esta disminución no fueron los CFCs, sino el carbon tetrachloride, un compuesto utilizado como agente limpiador desde los años 30. Jian Guan, autor principal del estudio y estudiante graduado en EAPS, expresó su sorpresa ante este hallazgo: “Lo que hemos aprendido es que hubo otro compuesto que causó la disminución del ozono mucho antes que los CFCs”.
Solomon también se mostró asombrada por estos resultados. “La idea de que la pérdida de ozono podría haber comenzado tan pronto como a finales de los años 50 me dejó sin palabras”, afirmó. Esta investigación subraya la importancia continua del monitoreo ambiental para comprender cómo responde y se recupera nuestra atmósfera.
A medida que avanzan las investigaciones sobre el ozono, queda claro que es vital mantener vigilancia sobre sustancias como el carbon tetrachloride y otros compuestos dañinos. A pesar de su eliminación progresiva tras el Protocolo de Montreal, estos químicos pueden persistir durante décadas en nuestro entorno.
El estudio sugiere que los primeros signos de disminución del ozono aparecieron tan pronto como en 1957, aproximadamente 30 años antes del descubrimiento del agujero de ozono en 1985.
A diferencia de los clorofluorocarbonos (CFCs), que se pensaban responsables de la disminución del ozono, el estudio encontró que el tetracloruro de carbono fue la causa principal de la pérdida temprana de ozono.
Es crucial continuar con el monitoreo para asegurarse de que la atmósfera responda adecuadamente a las reducciones de sustancias como el tetracloruro de carbono y los CFCs, que pueden persistir en la atmósfera durante décadas.