Sonia Moral presenta "La tableta de chocolate", un libro que surgió como terapia para su padre con demencia, explorando su infancia y raíces familiares a través de entrevistas y recuerdos.
Sonia Moral Álvarez, originaria de Guimaras (Piñor) y con raíces en Valdeorras, ha compartido su experiencia en la escritura de su primer libro, “Risas e farras cas cantigas da avoa”, publicado en 2008. Este trabajo consistió en una recopilación de canciones populares acompañadas de relatos sobre la vida de sus antepasados. Posteriormente, continuó explorando su memoria familiar a través de una biografía sobre pulpeiros del Carballiño y, más recientemente, publicó “Los trillizos de Astureses” en enero.
El último libro que Sonia ha elaborado tiene un carácter profundamente personal. Nació como una terapia para ayudar a su padre, natural de Soulecín (O Barco), quien padece demencia vascular. “Lo veía tan mal que decidí hacer algo para activar su mente y evitar que siguiera perdiendo recuerdos. Le propuse escribir sobre su infancia, ya que esas eran las memorias que la enfermedad no le había robado. Aceptó y así comenzamos”, relata Sonia.
Este proceso dio origen a “La tableta de chocolate. Una vida de resistencia”, un trabajo que ha requerido cinco años de entrevistas e investigación. La presentación del libro está programada para el próximo 11 de julio a las 19h en Aira do Fondo de Soulecín, un lugar significativo para la autora.
Sonia comenzó contactando a amigos de la infancia de su padre, conocido en Soulecín como Paro: Lalo y Samuel. Las entrevistas resultaron ser enriquecedoras, revelando detalles desconocidos sobre la vida de su padre. Además, realizó viajes a lugares clave en su trayectoria vital hasta su emigración a Alemania.
A medida que se adentraba en la historia familiar, Sonia descubrió aspectos sorprendentes relacionados con la posguerra en Soulecín y el contexto de los guerrilleros. Uno de los recuerdos más impactantes fue cuando su padre mencionó las inspecciones policiales en su hogar debido a sospechas relacionadas con escapados.
El libro presenta la historia real del padre de Sonia pero lo hace desde una perspectiva novelada para facilitar la conexión con el lector. Aunque es ella quien narra, el protagonista es él; cada página refleja una realidad vivida por ambos y por el pueblo que les rodea.
“El relato incluye oficios antiguos como el cardado de lana o la elaboración de jabón casero. Aunque se centra en mi padre, creo que cualquier persona puede identificarse con él”, afirma Sonia. El epílogo del libro revela algunas cuestiones intrigantes sobre el título “La tableta de chocolate”, aunque Sonia prefiere dejar que los lectores lo descubran por sí mismos.
Cinco años después del inicio de este viaje literario, el libro finalmente se materializa. Sin embargo, Sonia comparte una profunda tristeza: “Mi padre falleció hace dos meses. Aunque pude leerle partes del libro antes de terminarlo en diciembre, no podrá asistir a la presentación, algo que le emocionaba mucho”. A pesar del dolor por su pérdida, Sonia encuentra consuelo en el proceso compartido: “Este libro fue una terapia para mi padre y un acercamiento para mí. Nunca imaginé que empezaría escribiendo sobre él y acabaría siendo también un viaje hacia mí misma”.
Sonia Moral escribió este libro como una terapia para ayudar a su padre, quien padecía demencia vascular, activando su mente a través de recuerdos de su infancia.
El libro narra la historia real del padre de Sonia, presentada de manera novelada. Incluye recuerdos sobre su infancia, la vida en Soulecín y detalles sobre oficios y tradiciones locales.
Sonia contactó con amigos de la infancia de su padre y realizó entrevistas, además de investigar sobre eventos históricos que marcaron su vida, como la posguerra y la guerrilla en Soulecín.
Sonia prefiere no revelar el significado del título para que los lectores lo descubran por sí mismos al leer el libro.