Un estudio del Observatorio de la Diversidad en los Medios Audiovisuales revela que la representación de la juventud en el audiovisual español es adultocéntrica y no refleja su diversidad real.
Un reciente estudio realizado por el Observatorio de la Diversidad en los Medios Audiovisuales (ODA), en colaboración con el Instituto de la Juventud de España (Injuve), ha revelado una notable desconexión entre la realidad de la juventud española y su representación en los medios audiovisuales. La investigación se basa en datos de la Encuesta de Juventud 2023 y en ficciones producidas en España que se estrenarán en 2024.
Durante la presentación del informe, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, enfatizó que es crucial permitir que la juventud influya en las narrativas existentes, en lugar de relegarla a un papel secundario dentro de estructuras preestablecidas. Rego advirtió sobre el riesgo de una “representatividad vacía”, donde los jóvenes parecen estar presentes pero son subordinados a perspectivas ajenas.
Por su parte, Margarita Guerrero, directora del Instituto de la Juventud, destacó la importancia de estos informes para abrir diálogos sobre el impacto social del audiovisual. Según ella, aunque el contenido audiovisual no necesita replicar la realidad, sí tiene el poder de moldear narrativas que afectan cómo se perciben las juventudes. Guerrero subrayó que una representación más diversa puede contribuir a construir una sociedad más justa e inclusiva.
El estudio indica que, durante 2024, un 31.6% de los personajes en producciones españolas tendrán entre 13 y 30 años. Sin embargo, esta sobrerrepresentación no traduce adecuadamente las realidades vividas por los jóvenes. En cambio, persisten estereotipos que ignoran las diversidades y preocupaciones reales de este grupo etario, como la precariedad laboral o el acceso a vivienda adecuada.
Además, se observan tendencias específicas en los contenidos: tanto el deporte como las relaciones sexuales son temas recurrentes. El enfoque actual sobre el deporte podría estar vinculado a presiones sociales hacia un ideal individualista relacionado con la salud física, lo cual excluye cuerpos que no se ajustan a cánones normativos. En cuanto a las representaciones sexuales, es relevante considerar que más del 53% de los jóvenes experimenta su primera relación sexual entre los 15 y 18 años; sin embargo, esto también contribuye a una mayor sexualización de los personajes juveniles.
El estudio indica que hay una desconexión entre la realidad de la juventud española y su representación en las pantallas, con predominancia de estereotipos y una falta de diversidad en los cuerpos e identidades representadas.
Las preocupaciones como la precariedad laboral, la salud mental y el acceso a la vivienda no son abordadas adecuadamente en las tramas, que tienden a centrarse en temáticas como el deporte y las relaciones sexuales.
La representación audiovisual crea narrativas que influyen en la percepción social. Un audiovisual que refleje mejor la diversidad de las juventudes puede contribuir a construir una sociedad más justa e inclusiva.