Un estudio de LMU Munich y la Universidad de Colonia analiza diez años de informes de sostenibilidad, revelando un aumento en la divulgación de datos climáticos, pero con deficiencias en la cobertura de cadenas de valor y factores sociales.
Un nuevo estudio revela que, aunque las empresas están aumentando la divulgación de datos sobre sus emisiones de carbono, la cobertura de impactos ambientales a lo largo de la cadena de valor y factores sociales sigue siendo irregular. Esta investigación fue realizada por un equipo de la Universidad LMU de Múnich y la Universidad de Colonia, analizando 2.9 millones de indicadores de sostenibilidad extraídos de informes anuales durante una década.
El análisis abarcó los informes anuales y de sostenibilidad de las 600 empresas más grandes cotizadas en Europa, totalizando aproximadamente 9,000 documentos PDF que suman 1.7 millones de páginas, correspondientes a los años 2014 a 2023. Este periodo precede la entrada en vigor de la nueva Directiva sobre Información Empresarial en Sostenibilidad (CSRD) de la UE, bajo cuyas normas anteriores se elaboraron estos informes. Los investigadores aplicaron retrospectivamente los requisitos más detallados del CSRD como marco para evaluar cómo las empresas informaban sobre cuestiones medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG) antes del endurecimiento normativo.
Para manejar esta gran cantidad de datos, el equipo utilizó un modelo lingüístico avanzado (Llama-3.1-70B-Instruct), que escaneó automáticamente los informes en busca de 501 indicadores ESG. Según Thorsten Sellhorn, profesor de Contabilidad y Auditoría en LMU, este enfoque permite rastrear sistemáticamente lo que las empresas realmente reportan y dónde se evidencian las brechas en transparencia según los estándares actuales.
A lo largo del período analizado, se observó un aumento notable en la disponibilidad pública de datos. La evaluación reveló un incremento promedio del 52.4% en el número de indicadores divulgados entre 2014 y 2023. Durante este tiempo, las empresas con bajo rendimiento en sostenibilidad –aquellas con bajas calificaciones ESG– lograron reducir significativamente la brecha informativa. En 2014, estas empresas divulgaban un 39.4% menos indicadores que el grupo superior del 10% en sostenibilidad; para 2023, esta diferencia se había reducido al 6.8%. Esto sugiere que el rendimiento sostenible y la transparencia están convergiendo.
No obstante, al analizar los valores reales reportados, el panorama es más complejo: mientras que las emisiones directas han disminuido considerablemente, las emisiones indirectas desde la cadena de valor han crecido más de cinco veces. Victor Wagner, coautor del estudio y asistente profesor en la Escuela Superior de Economía de Estocolmo, explica que muchas empresas ahora registran más categorías de emisiones indirectas que antes, lo cual no necesariamente indica un aumento real en sus emisiones.
El equipo ha decidido hacer público su conjunto de datos y código como parte de la iniciativa Sustainability Reporting Navigator open science initiative. Kerstin Forster, autora principal del estudio, señala que anteriormente los datos sobre sostenibilidad estaban frecuentemente ocultos en largos informes o solo eran accesibles a través proveedores comerciales costosos. Este enfoque abierto empodera a autoridades reguladoras, inversores y ONGs para comparar sistemáticamente a las empresas y exigirles responsabilidad.
Kerstin Forster et al.: Evaluación corporativa sobre sostenibilidad utilizando modelos lingüísticos: evidencia desde Europa. Nature Communications 2026.
Los informes de sostenibilidad han mostrado un aumento significativo en la divulgación de datos por parte de las empresas, con un incremento promedio del 52.4% en el número de indicadores divulgados entre 2014 y 2023. Sin embargo, la cobertura sobre impactos ambientales a lo largo de la cadena de valor y factores sociales sigue siendo desigual.
El estudio analizó 2.9 millones de indicadores de sostenibilidad a partir de los informes anuales de 600 grandes empresas europeas, utilizando un modelo de lenguaje para identificar 501 indicadores ESG. Esto permitió evaluar cómo las empresas informaban sobre sus prácticas antes de la implementación del nuevo Reglamento Europeo sobre Información Corporativa en Sostenibilidad (CSRD).
Aunque ha habido avances en la representación femenina en roles directivos, también se ha observado un aumento significativo en la brecha entre la compensación ejecutiva y los salarios medianos de los empleados. Además, aunque las emisiones directas han disminuido, las emisiones indirectas reportadas han aumentado considerablemente debido a una mejor contabilización.