Angèle Aux Cousteaux de Conty, estudiante de ingeniería en la École polytechnique, realizó su formación a bordo del portaaviones Charles de Gaulle, participando en operaciones aéreas y el desfile del 14 de julio.
Angèle Aux Cousteaux de Conty, estudiante de la promoción 2025 de la École Polytechnique, ha llevado a cabo su formación humana y militar a bordo del portaaviones nuclear Charles de Gaulle. Durante más de dos meses en el mar, participó en la coordinación de operaciones aéreas mientras se familiarizaba con las exigencias del mando y el servicio. Además, tuvo la oportunidad de unirse a sus compañeros en el tradicional desfile militar del 14 de julio en los Campos Elíseos.
Al elegir su asignación, Angèle se debatió entre embarcarse hacia ultramar o unirse al portaaviones. La atracción por descubrir una nueva cultura y el clima contrastaba con el deseo de vivir una experiencia única a bordo del buque insignia de la Marina Nacional. Optar por el Charles de Gaulle no solo representaba un reto personal debido a las largas estancias en alta mar, sino que también ofrecía una inmersión total en tecnología avanzada y operaciones militares.
Su rol específico fue en el servicio "Lutte Au-dessus de la Surface", donde coordinó actividades aéreas desde el Centro de Operaciones. Esto incluía seguir los movimientos de aviones como los Rafale y Hawkeye, gestionar imprevistos y asistir en decisiones críticas en tiempo real. Además, fue responsable de formar a otros marineros en un software para analizar situaciones marítimas, lo que subrayó la importancia de los instrumentos tecnológicos y la comunicación efectiva entre equipos.
Una experiencia inesperada le enseñó sobre adaptación; al llegar no tenía ni habitación ni puesto asignado, lo que le obligó a buscar rápidamente su lugar dentro del equipo. Esta situación reforzó su comprensión sobre cómo un entorno operativo valora la iniciativa y la capacidad para generar confianza rápidamente.
El profesionalismo del equipo también dejó una huella profunda en Angèle. Cada miembro dominaba su función, pero todos trabajaban con un fuerte sentido del objetivo colectivo. Reconoció que el éxito depende tanto de las habilidades técnicas como de la confianza mutua entre los integrantes del equipo.
A través de esta experiencia militar, Angèle ha ampliado su visión sobre el papel del ingeniero, entendiendo que no solo se trata de diseñar tecnologías avanzadas, sino también de comunicarse eficazmente con quienes las utilizan y comprender sus necesidades. Las cualidades humanas como la escucha activa y el trabajo en equipo son tan cruciales como las competencias técnicas.
Además, asumió responsabilidades relacionadas con la formación y animación dentro del equipo. Esta faceta le mostró que el verdadero liderazgo se basa en transmitir conocimientos, escuchar activamente y ser un ejemplo para los demás. Proporcionar herramientas para el progreso individual dentro del grupo crea una dinámica positiva que refuerza el compromiso colectivo.
La estructura organizativa de la Marina, centrada en la formación continua y oportunidades reales para avanzar profesionalmente, destacó para Angèle que un buen líder no solo establece metas; también apoya el crecimiento y valora las habilidades individuales dentro del equipo hacia un objetivo común.
Finalmente, esta experiencia ha reafirmado su deseo de involucrarse en proyectos que impacten positivamente a la sociedad francesa, especialmente aquellos relacionados con emprendimiento e innovación.
Cerrar este capítulo con orgullo:
Participar en el desfile del 14 de julio simboliza mucho para ella: es un honor representar a una institución dedicada a formar científicos comprometidos con servir a la nación. En resumen, Angèle concluye que la excelencia científica cobra sentido cuando se aplica al servicio colectivo y al interés nacional.
Angèle destacó la importancia del profesionalismo y la confianza entre los miembros del equipo. Aprendió que la comunicación efectiva y la colaboración son fundamentales para el éxito de una misión.
La experiencia le permitió ver cómo las tecnologías avanzadas se utilizan en operaciones militares y subrayó que el éxito de estas tecnologías depende de la expertise de los marinos que las operan. También comprendió la importancia de dialogar con los usuarios y entender sus necesidades.
Angèle aprendió que el management efectivo se basa en la transmisión de conocimientos, la escucha activa y el ejemplo. Resaltó que un buen manager debe apoyar y desarrollar las habilidades de su equipo para alcanzar objetivos comunes.