Un estudio de la Universidad de Manchester revela que el sistema fragmentado del Reino Unido dificulta una respuesta efectiva al crimen económico, destacando desafíos estructurales y la necesidad de colaboración entre agencias.
Un reciente estudio de la Universidad de Manchester ha proporcionado un análisis exhaustivo sobre cómo el Reino Unido coordina su respuesta ante el crimen económico, revelando los desafíos estructurales que complican esta tarea. La investigación se centra en las tensiones que dificultan la resolución de estos problemas y en las condiciones necesarias para que la colaboración entre múltiples agencias funcione de manera más efectiva.
El estudio analiza el funcionamiento del Centro Nacional de Crimen Económico (NECC), una entidad multiagencial creada en 2018 para coordinar la respuesta del Reino Unido a delitos económicos como fraude, lavado de dinero, soborno y corrupción. A través de entrevistas con 22 altos funcionarios de diversas organizaciones, incluidos la Agencia Nacional del Crimen, HM Revenue & Customs y otros socios del sector privado, se identificaron varios retos estructurales que limitan la efectividad de esta respuesta.
Los investigadores subrayan que el crimen económico se ha convertido en una de las mayores amenazas criminales en el Reino Unido. Este fenómeno incluye una amplia gama de delitos, desde fraudes en línea hasta evasión de sanciones. Sin embargo, un problema clave es la ambigüedad que rodea al término "crimen económico", lo cual dificulta priorizar adecuadamente las amenazas.
A fin de abordar estos desafíos, los investigadores sugieren varias condiciones habilitadoras:
A medida que el fraude se convierte en uno de los delitos más comunes en el Reino Unido, este estudio tiene implicaciones significativas no solo para el país sino también para gobiernos globales que dependen cada vez más de asociaciones multiagenciales para combatir formas complejas de crimen transnacional. Según Dr. Diana Bociga, “lo sorprendente no es que el NECC enfrente desafíos como cualquier organismo multiagencial, sino que muchos no son realmente solucionables en un sentido convencional; son tensiones que deben gestionarse continuamente”.
"El NECC fue creado para unir a las muchas organizaciones involucradas en la lucha contra el crimen económico", afirmó el profesor Nicholas Lord. "Sin embargo, coordinar agencias con diferentes responsabilidades y recursos requiere más que buena voluntad". El estudio fue publicado en el Journal of Economic Criminology.
DOI: https://doi.org/10.1016/j.jeconc.2026.100228
El estudio identifica varios desafíos estructurales, como la responsabilidad compartida entre múltiples agencias, prioridades y presiones presupuestarias que limitan los recursos para investigaciones, y la falta de tecnología actualizada y arreglos de intercambio de datos.
La naturaleza amplia y en evolución del crimen económico complica su definición, lo que dificulta establecer prioridades y medir el éxito. Además, los cambios en las prioridades políticas y eventos mundiales pueden alterar rápidamente qué formas de crimen económico reciben atención y recursos.
Se requieren condiciones como una definición compartida de crimen económico, mejores arreglos de intercambio de datos, incentivos claros para la colaboración entre agencias, y una delineación clara de roles y responsabilidades.