La Policía de la Generalitat ha intervenido cuatro pinturas falsas atribuidas a artistas españoles reconocidos, investigando al vendedor por estafa y propiedad intelectual. Las obras imitaban estilos para aumentar su valor.
La intervención de la Policía de la Generalitat ha dado lugar a la incautación de cuatro pinturas falsas que se ofrecían en una popular plataforma de compraventa online. Estas obras, que pretendían ser atribuidas a renombrados artistas españoles como Ignacio Pinazo y Manuel Hernández Mompó, han sido objeto de un exhaustivo análisis por parte de expertos en arte.
El Grupo de Patrimonio Histórico, perteneciente a la Unidad de la Policía Nacional en la Comunitat Valenciana, llevó a cabo esta operación tras iniciar investigaciones en abril. Las obras, que imitaban el estilo y firma de artistas como Hermenegildo Anglada Camarasa y Joaquim Mir, fueron detectadas gracias a las labores rutinarias de ciberseguridad realizadas por las autoridades.
Los análisis realizados por expertos, incluyendo a la viuda de Hernández Mompó y directores de museos relevantes, confirmaron que las pinturas eran falsificaciones. Se había intentado reforzar su autenticidad mediante la imitación del estilo característico de estos artistas con renombre internacional.
Como resultado de estas investigaciones, el propietario fue llamado a declarar como investigado, aunque no fue detenido. Los delitos que se le imputan incluyen tanto estafa como violaciones contra la propiedad intelectual. Actualmente, las obras están bajo custodia judicial mientras se determina el procedimiento a seguir con estas falsificaciones.
Este caso pone en relieve no solo los esfuerzos por combatir el fraude artístico en plataformas digitales, sino también la importancia de proteger el patrimonio cultural frente a actividades ilícitas que buscan lucrarse a expensas del prestigio artístico genuino.
Se intervinieron cuatro pinturas falsas que imitaban el estilo y la firma de reconocidos pintores españoles, como Ignacio Pinazo y Manuel Hernández Mompó.
Las obras se ofrecían a un precio que oscilaba entre los 1.500 y los 6.500 euros.
El propietario ha sido investigado por presuntos delitos de estafa y contra la propiedad intelectual.
El análisis fue realizado por expertos y especialistas en la obra de los pintores, incluyendo a la viuda de Hernández Mompó y directores de museos relacionados con los artistas.