Un estudio de la Universidad de Cantabria confirma migraciones humanas entre la costa y el interior de la península ibérica al final de la Prehistoria, utilizando un mapa isotópico de azufre.
Un equipo del Grupo EvoAdapta de la Universidad de Cantabria, junto con colaboradores de diversas instituciones nacionales e internacionales, ha logrado evidenciar las migraciones humanas en el norte de la península ibérica durante el periodo que abarca desde finales del Neolítico hasta el Bronce Final (3800-800 a.C.). Este hallazgo se detalla en un estudio publicado en la revista internacional Plos ONE.
La investigación analizó un total de 74 individuos y 68 animales provenientes de 17 yacimientos sepulcrales, tanto costeros como interiores, incluyendo sitios destacados como La Fragua y El Mirón en Cantabria, así como Kaite, El Hornazo y Palomera en Burgos.
Este trabajo representa el primer estudio exhaustivo sobre isótopos de azufre (?³?S) en restos humanos y animales de la Prehistoria reciente en Iberia. Además, ha generado un mapa isotópico que permite rastrear los desplazamientos de grupos agrícolas y ganaderos entre las zonas costeras atlánticas y el interior de la meseta.
El azufre, medido directamente en el colágeno óseo, es un elemento que los mamíferos adquieren a lo largo de su vida, relacionado tanto con su dieta como con el entorno geológico donde habitan. Los análisis han revelado que los individuos costeros presentan valores más altos de azufre en comparación con aquellos que residen lejos del mar.
Uno de los descubrimientos más significativos del estudio fue la capacidad para identificar el lugar donde vivieron diferentes individuos aproximadamente cinco años antes de su fallecimiento. Este enfoque permitió trazar sus últimos movimientos geográficos. Por ejemplo, seis personas enterradas en cuevas de la costa cantábrica mostraron perfiles isotópicos característicos del interior, mientras que dos individuos enterrados en zonas interiores presentaron características propias de áreas costeras. Esto confirma desplazamientos bidireccionales entre litoral e interior.
“Hasta ahora, las evidencias arqueológicas —como cerámicas o herramientas encontradas en distintos territorios— sugerían contactos e intercambios entre comunidades costeras e interiores durante este periodo. Gracias a este trabajo, por primera vez contamos con pruebas científicas directas que reflejan los recorridos físicos de personas concretas que cruzaron estos paisajes hace miles de años”, afirma Borja González Rabanal, investigador principal del estudio y asociado al grupo EvoAdapta.
Ana B. Marín-Arroyo, directora del grupo EvoAdapta y autora senior del trabajo, destaca que esta metodología pionera implementada en la Universidad de Cantabria confirma las hipótesis sobre movilidad propuestas anteriormente. Los métodos utilizados permiten obtener un registro detallado que facilita inferir con gran precisión el lugar de origen de los individuos prehistóricos y reconstruir sus movimientos.
El equipo investigador subraya la importancia de extender este tipo de estudios a otras regiones y periodos históricos dentro de la península ibérica. Esto permitirá enriquecer el mapa isotópico y validar los métodos aplicados con poblaciones aún más antiguas, como los cazadores-recolectores del Paleolítico. De esta forma, se podrá profundizar en la comprensión sobre las migraciones humanas y animales a lo largo del tiempo, rastreando los pasos de nuestros antepasados con una precisión sin precedentes.