Un estudio del ISCIII revela un aumento significativo de casos de sarna en España, destacando su impacto como enfermedad cutánea común y sus posibles complicaciones.
Un reciente estudio liderado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha puesto de manifiesto un incremento notable en los casos de sarna en España. Esta investigación, coordinada desde el Centro Nacional de Epidemiología (CNE), ha sido publicada en la revista Eurosurveillance, que forma parte del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC).
La sarna se considera una de las enfermedades cutáneas más prevalentes a nivel global y es reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad tropical desatendida. Esta afección es provocada por el ácaro parasitario Sarcoptes scabiei (var. hominis), que penetra en las capas superficiales de la piel, donde se reproduce.
La transmisión de la sarna se produce principalmente mediante el contacto prolongado piel con piel, aunque también puede ocurrir a través de objetos contaminados, como ropa o sábanas. Los síntomas más comunes incluyen una picazón intensa y erupciones cutáneas que pueden afectar significativamente el sueño del paciente.
En situaciones más severas, las lesiones pueden provocar infecciones bacterianas secundarias, generadas por estafilococos o estreptococos, lo que puede derivar en complicaciones adicionales como fiebre reumática o glomerulonefritis. Estas manifestaciones son más frecuentes en formas avanzadas de la enfermedad, conocidas como sarna costrosa.
A pesar de que calcular la prevalencia global de la sarna es complicado, se estima que más de 200 millones de personas en todo el mundo experimentan esta enfermedad en algún momento de sus vidas, según datos proporcionados por la OMS.
El aumento significativo registrado en España resalta la necesidad urgente de atención y medidas efectivas para controlar esta enfermedad, que afecta a un gran número de personas y puede tener consecuencias graves si no se trata adecuadamente.