Un estudio de la Universidad de Manchester revela estrategias para que los fabricantes británicos se mantengan a flote durante crisis globales, destacando la importancia de relaciones sólidas y planes de respaldo.
Un reciente estudio realizado por la Universidad de Manchester ha proporcionado valiosas claves sobre cómo los fabricantes británicos pueden no solo sobrevivir, sino también prosperar en medio de crisis globales como pandemias, guerras y turbulencias económicas. Este análisis, basado en 205 empresas del sector manufacturero del Reino Unido, sugiere que la resiliencia empresarial puede ser mayor de lo que se pensaba.
La investigación, publicada en la revista Industrial Marketing Management, revela que dos estrategias fundamentales, denominadas ‘bridging’ (conexión) y ‘buffering’ (respaldo), son esenciales para proteger a los clientes más importantes durante las crisis que afectan la cadena de suministro global. Aunque estos términos pueden sonar técnicos, los investigadores enfatizan que su base radica en relaciones humanas sólidas y una planificación efectiva.
El concepto de *bridging* se centra en mantener una conexión estrecha con proveedores y clientes, colaborando, compartiendo información y resolviendo problemas en equipo. Por otro lado, el *buffering* implica contar con opciones de respaldo confiables, como proveedores alternativos o rutas de entrega diferentes, asegurando que un fallo no paralice toda la operación.
Esta investigación surge a raíz de una pregunta recurrente durante la pandemia: ¿por qué algunas empresas sucumbieron ante la presión mientras otras se adaptaron rápidamente? Uno de los hallazgos más significativos es que establecer relaciones cercanas no es suficiente para salvaguardar el rendimiento financiero; las empresas obtienen mayores beneficios cuando combinan estas relaciones con planes de respaldo prácticos. Además, se descubrió que el *buffering*, al tener alternativas listas para implementarse, tiene el impacto financiero directo más fuerte.
Otro aspecto crucial resaltado por el estudio es la *responsividad*, es decir, la capacidad de una empresa para cambiar rápidamente cuando los clientes requieren algo diferente. Esta habilidad resultó ser esencial para lograr el éxito durante interrupciones a gran escala como las ocasionadas por la pandemia o tensiones geopolíticas globales.
Las conclusiones llegan en un momento crítico para los fabricantes del Reino Unido, quienes aún se recuperan de los efectos del COVID-19 y enfrentan presiones relacionadas con el Brexit y crecientes incertidumbres geopolíticas. Para muchas empresas, especialmente aquellas que sirven a grandes clientes estratégicos, un solo retraso o fallo en el suministro puede poner en riesgo relaciones comerciales establecidas desde hace tiempo.
Este estudio brinda esperanza al señalar que incluso los fabricantes más pequeños pueden construir resiliencia ante las adversidades del mercado actual.