Hace 200 años, Ippolito Rosellini introdujo la Egiptología en la Universidad de Pisa. Se celebrará un congreso y una exposición para conmemorar este hito histórico en diciembre.
Hace 200 años, en la ciudad de Pisa, se dio un hito significativo en la historia de la Egiptología, al ser esta disciplina presentada por primera vez en un aula universitaria. El año académico 1825/26 marcó el inicio de esta nueva era bajo la dirección del joven orientalista Ippolito Rosellini.
Para conmemorar este bicentenario, el próximo 12 de diciembre a las 12:45, se inaugurará una exposición titulada “Ippolito Rosellini, Pisa y el nacimiento de la Egiptología moderna” en el Museo de la Grafica, ubicado en Lungarno Galilei 9, Pisa. Esta muestra, curada por Mattia Mancini, Gianluca Miniaci y Daniele Cianchi, incluirá la transcripción de las primeras dos lecciones impartidas por Rosellini, así como volúmenes, manuscritos y dibujos originales relacionados con su expedición a Egipto junto a Champollion en 1829. Además, los días 11 y 12 de diciembre se llevará a cabo un congreso internacional titulado “Recentering the Formation of Modern Egyptology: Egypt, Pisa and Livorno 1770s–1825”, organizado por el Departamento de Civilización y Formas del Saber de la Universidad de Pisa y el Institute of Archaeology del University College London.
Al entrar en el aula para enseñar a sus estudiantes sobre la historia y lengua del antiguo Egipto, Pisa alcanzó un reconocimiento mundial que superó incluso a París por seis años. Según explica Gianluca Miniaci, profesor de Egiptología en la Universidad de Pisa, “la cátedra de egiptología en Francia fue establecida solo en 1831 y confiada a Jean-François Champollion”. Este logro no solo es atribuible al esfuerzo del Ateneo pisano y a Rosellini; también dependió de factores externos como el puerto de Livorno y el Granducado de Leopoldo II de Toscana.
En aquel entonces, el puerto labronico era considerado la puerta europea para todas las antigüedades faraónicas. Las cortes europeas competían por poseer colecciones egipcias, siendo Livorno el principal punto de entrada para este comercio. Barcos cargados con cereales y productos exóticos zarpaban desde Alejandría hacia este puerto italiano, trayendo consigo estatuas, sarcófagos, momias y papiros. Con el tiempo, los almacenes livorneses se llenaron con estos valiosos hallazgos que hoy se exhiben en museos de ciudades como Torino, Florencia, Bolonia, Londres, París, Berlín, Viena y Leiden.
Este bullicio comercial no pasó desapercibido para figuras como el Granduca Leopoldo II de Toscana y el rey Carlos X de Francia. Ambos decidieron financiar la expedición franco-toscana llevada a cabo por Rosellini y Champollion entre 1828 y 1829; una misión que sería considerada como la primera verdadera expedición egiptológica. Durante esta travesía, ambos llevaron consigo dibujantes encargados de documentar meticulosamente los materiales extraídos de templos y tumbas. La parte toscana regresó al puerto labronico entre noviembre y diciembre de 1829 con aproximadamente 2.000 objetos arqueológicos destinados al Museo Arqueológico de Florencia.
Aparte del impresionante número de hallazgos materiales, también trajeron consigo un invaluable acervo documental que actualmente se conserva en la Biblioteca Universitaria de Pisa: más de 20.000 documentos, incluyendo cuadernos de notas manuscritas, cartas y más de mil dibujos. Una selección representativa estará disponible para admirarse durante esta celebración del bicentenario.