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AIMPLAS impulsa la producción de bioplásticos sostenibles a partir de residuos agrícolas

Bioplásticos sostenibles

José Enrique González | Jueves 08 de enero de 2026

AIMPLAS lidera el proyecto BIOVALSA, que busca fabricar bioplásticos sostenibles a partir de residuos agrícolas, abordando los desafíos normativos y tecnológicos en el reciclaje de plásticos.



AIMPLAS, el Centro Tecnológico del Plástico, se encuentra al frente del ambicioso proyecto BIOVALSA, que tiene como objetivo desarrollar procesos innovadores para la fabricación de bioplásticos sostenibles a partir de residuos agrícolas y restos de poda. Este esfuerzo se enmarca dentro de un contexto más amplio, donde la tercera edición de PLASREC ha reunido en Valencia a más de un centenar de expertos en reciclaje de plásticos, quienes han discutido sobre la competitividad y las normativas vigentes en Europa.

La agricultura valenciana genera anualmente cerca de 800.000 toneladas de desechos vegetales, incluyendo paja de arroz y restos de poda de cítricos. Sin embargo, los métodos actuales para valorizar esta biomasa son costosos y dependen en gran medida de enzimas comerciales que pueden representar hasta el 40% del coste total del proceso, lo que limita su viabilidad industrial.

Innovación en Bioplásticos: Un Futuro Sostenible

Para abordar este desafío, AIMPLAS lidera el proyecto BIOVALSA, que cuenta con financiación del IVACE+i Innovación y el respaldo económico de la Unión Europea a través del programa FEDER Comunitat Valenciana para el periodo 2021-2027. La iniciativa busca desarrollar un nuevo proceso que permita aprovechar los desperdicios vegetales generados en las explotaciones agrícolas para fabricar bioplásticos, ofreciendo una alternativa sostenible a los plásticos derivados del petróleo.

El enfoque principal es sustituir tratamientos convencionales por otros que permitan recuperar las tres fracciones clave (celulosa, hemicelulosa y lignina) presentes en la biomasa. La celulosa se destinará a la producción de ácido láctico, fundamental para elaborar PLA, uno de los bioplásticos más utilizados. Por su parte, se espera obtener ácido succínico a partir de la hemicelulosa, necesario para producir PBS, otro biopolímero sostenible con propiedades superiores.

Además, las propiedades antimicrobianas de la lignina permitirán su uso como aditivo para prevenir la proliferación de microorganismos, aumentando así el valor comercial y ampliando las aplicaciones potenciales de estos materiales biodegradables y compostables.

Colaboración Interdisciplinaria para el Éxito del Proyecto

BIOVALSA no solo es impulsado por AIMPLAS; también involucra al Instituto Universitario de Ingeniería de Alimentos de la Universitat Politècnica de València (FoodUPV) y a tres empresas locales. Bioban aportará su capacidad analítica para identificar cepas bacterianas adecuadas para los tratamientos necesarios. Por su parte, Viromii evaluará la viabilidad económica de nuevos procesos para obtener biocompuestos. Finalmente, Prime Biopolymers analizará la aplicabilidad industrial y viabilidad comercial de los materiales obtenidos.

En su primer año, el proyecto ha logrado avances significativos en la separación de componentes presentes en la paja del arroz mediante métodos alternativos que evitan el uso de sustancias tóxicas. Se están probando diversas cepas bacterianas capaces de descomponer celulosa y hemicelulosa para generar los ácidos necesarios para la producción efectiva de bioplásticos.

Retos Normativos y Tecnológicos en el Reciclaje

Aparte del desarrollo en bioplásticos, AIMPLAS ha organizado recientemente su Tercer Seminario Internacional sobre Reciclado de Plásticos (PLASREC), donde más de 100 profesionales han debatido sobre las implicaciones legales y económicas relacionadas con una economía circular más robusta. Durante este evento se abordaron temas cruciales como los cambios normativos que afectarán al sector.

Nicolás Molina, representante de la Federación Española de Recuperación y Reciclaje (FER), destacó cómo Europa ha elevado el reciclaje a un nivel geopolítico estratégico debido a una creciente presión regulatoria. La implementación progresiva tanto de la Ley Aceleración hacia la Descarbonización Industrial como la nueva Ley de Economía Circular marcarán un punto decisivo que exigirá adaptaciones significativas por parte del sector.

Óscar Hernández, miembro de ANARPLA, enfatizó que el sector enfrenta un “tsunami normativo” complicado por importaciones incontroladas y competencia desleal con plásticos vírgenes. A pesar del avance hacia una capacidad total recicladora alcanzada en 13 millones de toneladas, los objetivos fijados para 2030 están amenazados por cierres e inestabilidad operativa dentro del mercado europeo.

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