Un estudio de la Universidad de Manchester y Edimburgo revela que los pacientes con accidente cerebrovascular presentan una disminución de células B inmunitarias, lo que compromete su capacidad para combatir infecciones.
Un estudio reciente de las universidades de **Manchester** y **Edimburgo** ha revelado que las personas que han sufrido un **accidente cerebrovascular** presentan una disminución significativa en un tipo específico de célula inmunitaria conocida como **células B**, responsables de la producción de anticuerpos para combatir infecciones. Este hallazgo se publicó en la revista Brain, Behavior and Immunity.
Los pacientes que han padecido un accidente cerebrovascular son más propensos a desarrollar infecciones, como la **neumonía**, lo que puede complicar su recuperación y agravar el daño cerebral. Comprender por qué el sistema inmunológico se debilita tras un accidente cerebrovascular podría ayudar a los médicos a prevenir estas infecciones y mejorar así los resultados clínicos.
Investigaciones previas realizadas por el Dr. **Laura McCulloch** y el Dr. **Barry McColl** en la Universidad de Edimburgo habían demostrado que el accidente cerebrovascular activa el sistema relacionado con la respuesta de "lucha o huida", lo que incluye la liberación de noradrenalina, una sustancia química que afecta negativamente a las células B.
En este nuevo estudio, llevado a cabo en colaboración con el equipo de Edimburgo, se analizaron muestras de sangre de pacientes entre 24 y 48 horas después de haber sufrido un accidente cerebrovascular isquémico, comparándolas con muestras de individuos sanos.
Los resultados mostraron que los pacientes con accidente cerebrovascular tenían menos células B que los controles, y las células restantes eran menos eficaces en la producción de anticuerpos y proteínas señalizadoras llamadas **citoquinas**, esenciales para combatir infecciones.
El profesor **Craig Smith**, líder del estudio clínico en la Universidad de Manchester, afirmó: “Los hallazgos confirman que después de sufrir un accidente cerebrovascular, las células inmunitarias importantes para combatir infecciones están reducidas, limitando así la capacidad del paciente para producir anticuerpos protectores”. Esta revelación abre nuevas oportunidades para desarrollar tratamientos que reduzcan la incidencia de infecciones tras un accidente cerebrovascular.
Los investigadores también examinaron células B de voluntarios sanos expuestas a noradrenalina y observaron respuestas similares a las detectadas en pacientes: aumento en la muerte celular y disminución en la producción de anticuerpos. Esto sugiere que no solo el accidente cerebrovascular, sino también situaciones estresantes, enfermedades o esfuerzos físicos intensos pueden afectar negativamente al funcionamiento inmunológico.
Se identificó una reducción significativa en el número de células B en sangre 24-48 horas después del accidente cerebrovascular isquémico. Al estimular estas células con proteínas bacterianas (simulando una infección), se observó una menor capacidad para producir anticuerpos protectores y citoquinas.
Actualmente, los investigadores están explorando cómo estos cambios inmunológicos tras un accidente cerebrovascular podrían influir en la recuperación a largo plazo, incluyendo aspectos relacionados con el pensamiento y la memoria, así como daños adicionales a los vasos sanguíneos cerebrales. También están buscando nuevos tratamientos destinados a proteger o restaurar la función celular B post-accidente cerebrovascular con el objetivo de reducir infecciones y mejorar la recuperación.
Este trabajo es resultado de una colaboración entre varias instituciones, incluyendo el **Geoffrey Jefferson Brain Research Centre** y el **Lydia Becker Institute of Immunology and Inflammation** en Manchester, así como el **UK Dementia Research Institute** en Edimburgo. La investigación fue financiada por diversas entidades como el **Medical Research Council**, NIHR, Wellcome Trust y otras organizaciones dedicadas al avance científico.