Olvídate de las cenas previsibles, los menús clónicos y las velas sin emoción. Este San Valentín, Madrid se llena de planes que celebran el amor desde muchos ángulos: en pareja, en grupo, con misterio, con música, con juego o con desenfreno. Restaurantes que se transforman, cartas que se leen, platos que despiertan los sentidos y noches que no tienen prisa por terminar. Una guía para vivir el 14 de febrero como realmente apetece.
San Valentín ya no es solo una cena a dos con mantel blanco y postre para compartir. En Madrid, la fecha se ha convertido en una excusa perfecta para diseñar experiencias que hablan de conexión, deseo, diversión y, sobre todo, de elegir cómo, y con quién, se quiere celebrar. Desde propuestas íntimas hasta planes grupales, del romanticismo clásico al instinto más nocturno, la ciudad ofrece alternativas que se alejan del cliché y apuestan por el recuerdo.
Uno de los estrenos más comentados es Keli, que acaba de aterrizar en el Barrio de Salamanca con una idea clara: ser ese restaurante de barrio al que siempre apetece volver. Mesas pensadas para compartir, cocina española casera y reconocible, y un ambiente que invita a quedarse. Este San Valentín, la experiencia suma violín en directo, versiones conocidas que acompañan la cena y crean una atmósfera cálida y cercana. No se trata de un espectáculo impostado, sino de una banda sonora que refuerza esa sensación de estar a gusto, sin mirar el reloj.
Para quienes buscan salir de Madrid sin moverse del centro, Nómada propone una velada con un punto místico. Su espacio en Serrano 41, envuelto en tonos ocres y texturas que recuerdan a una gran jaima, se convierte en el escenario perfecto para una cita diferente. Entre plato y plato, una tarotista leerá las cartas a quienes quieran añadir misterio a la noche. Una experiencia que mezcla gastronomía, curiosidad y conversación, ideal para romper el hielo o profundizar en preguntas que no siempre se hacen en una cita convencional.
Si la idea de San Valentín pasa más por el instinto que por el romanticismo, Panthera rompe el guion habitual. Aquí no se viene necesariamente en pareja, sino en grupo, con ganas de mezclar mesas y dejarse llevar. Este restaurante–club del centro de Madrid sube la intensidad con DJs en directo y una propuesta gastronómica que juega con lo afrodisíaco: ostras, mariscos, wagyu con tuétano o trufa, chocolate y champagne. Ingredientes asociados al placer que convierten la cena en una experiencia sensorial, más nocturna y menos previsible.
El juego también tiene su espacio en esta fecha. En la planta baja de Keli, la Sala de Juegos se transforma en un plan perfecto para dos. Coctelería, carta propia y una selección de juegos diseñados para parejas que invitan a competir, reírse y descubrir cosas nuevas del otro. Una forma diferente de conectar, con cóctel en mano y sin prisas, donde la conversación fluye de manera natural.
Para los más golosos, Li-Onna propone un final sin sutilezas. En colaboración con San Ginés, su icónica tarta de chocolate se reinventa por tiempo limitado con base de churro en crumble, chocolate a la taza y helado de yogur griego. Un postre pensado para compartir… o no. Porque San Valentín también va de permitirse excesos y disfrutar sin remordimientos.
El grupo Rosi La Loca World apuesta por la nostalgia y el éxito probado. Para esta fecha, recupera los platos que más han enamorado a sus comensales en los últimos diez años: burrata inyectada, croquetas, pan baos y tiramisú. Un menú que reúne hits infalibles y se completa con un broche final muy Rosi: palomitas Poppit sabor frutos rojos y dos copas de espumoso para brindar. Disponible en varios de sus locales, es una apuesta segura para quienes saben lo que les gusta.
En el Barrio de las Letras, Lovo Bar ofrece dos formas opuestas, y complementarias, de vivir el 14 de febrero. Arriba, San Valentín en clave clásica, con menú especial, cava, cóctel y final dulce pensado para parejas. Abajo, San Solterín se celebra con una fiesta semáforo y un ambiente abierto a lo inesperado. Una dualidad que refleja que no todo el mundo vive esta fecha de la misma manera, y que ambas opciones son igual de válidas.
Por último, Calle 365 cambia de coordenadas y propone una escapada directa a Puerto Rico. Su speakeasy se transforma por completo con cócteles inspirados en la isla, picoteo con acento boricua y una atmósfera pensada para bailar y dejarse llevar. Aquí el amor se celebra con música, risas y ron, sin silencios incómodos ni planes de siempre.
Este San Valentín, Madrid demuestra que el amor no tiene una sola forma. Puede ser íntimo o compartido, romántico o salvaje, dulce o picante. Lo importante es elegir el plan que encaje contigo… y disfrutarlo sin prisas.