Felix Jahn, estudiante de arquitectura en TUM, destaca que más tecnología no garantiza mejores entornos de aprendizaje y aboga por la integración efectiva de espacio, didáctica y tecnología.
Felix Jahn, estudiante de arquitectura en la Tecnológica de Múnich (TUM), ha reflexionado sobre el impacto que tienen los espacios en los procesos de aprendizaje, especialmente tras haber comenzado su carrera durante la pandemia de COVID-19. En una entrevista, Jahn expone cómo la interacción entre el espacio físico, la didáctica y la tecnología puede redefinir las experiencias educativas en las universidades.
Durante sus estudios, que comenzaron en un entorno completamente digital y luego se transformaron en un sistema híbrido, Jahn observó que **los espacios influyen significativamente** en cómo se desarrollan los aprendizajes. Actualmente, como Future Scout del Stifterverband, se dedica a investigar y proponer mejoras para las aulas universitarias.
Jahn señala que las estructuras educativas tradicionales están quedando obsoletas. A medida que avanza la digitalización y se busca una enseñanza más centrada en competencias, es fundamental transformar los métodos de enseñanza. Sin embargo, muchas instituciones aún dependen de formatos rígidos que limitan la colaboración y la interactividad.
“Las aulas suelen estar diseñadas para actividades frontales, lo que crea una discrepancia entre lo que sería pedagógicamente ideal y lo que realmente se puede implementar”, explica Jahn. Según él, **más tecnología no equivale a mejores entornos de aprendizaje**; por el contrario, es necesario encontrar un equilibrio adecuado entre el uso de herramientas digitales y el diseño del espacio físico.
Como parte de su labor como Future Scout, Jahn aplica procesos de previsión para vislumbrar futuros posibles para las universidades. “Es crucial entender qué podemos implementar hoy para avanzar hacia esos modelos ideales”, afirma. Este enfoque permite identificar oportunidades para mejorar los espacios educativos actuales.
En su experiencia anterior en la TH Köln, participó en el desarrollo de entornos híbridos que combinan elementos interactivos con métodos tradicionales. A través de esta experiencia, aprendió que **la clave no reside únicamente en la tecnología o el mobiliario**, sino en cómo estos elementos se integran con los procesos educativos.
La integración adecuada de herramientas digitales puede enriquecer el proceso educativo. Sin embargo, Jahn advierte sobre el riesgo de simplemente trasladar prácticas analógicas al entorno digital sin una reflexión crítica. “La verdadera innovación ocurre cuando estas herramientas son utilizadas intencionadamente para fomentar un aprendizaje más dinámico e interactivo”, sostiene.
A medida que mira hacia el futuro, Jahn enfatiza la importancia de personalizar los procesos educativos. “La individualización debería ser un estándar en nuestras universidades”, concluye. Para lograrlo, es vital fortalecer la colaboración entre estudiantes y docentes y crear infraestructuras híbridas accesibles.