Sharath Chandra Thota, estudiante de doctorado en Biodiversidad, investiga la supervivencia de microorganismos en la Antártida, revelando su capacidad para ser transportados por ríos atmosféricos.
Sharath Chandra Thota, estudiante de doctorado en Biodiversidad, Genética y Evolución, ha compartido su experiencia como investigador en la Antártida, describiéndola como una vivencia "gratificante y transformadora". Este joven científico indio, que forma parte del Centro Interdisciplinar de Investigación Marina y Ambiental (CIIMAR), ha dedicado su esfuerzo a estudiar la vida microbiana en uno de los entornos más extremos del planeta.
Los microrganismos son fundamentales para entender el origen de la vida debido a su notable capacidad de supervivencia. Pueden ser transportados entre continentes gracias a fenómenos como la humedad. Desde una edad temprana, Sharath ha estado fascinado por estos pequeños seres vivos.
Recientemente, regresó a Portugal tras un mes de trabajo de campo en la Estación King Sejong. Su misión consistió en investigar la diversidad microbiana en condiciones extremas y cómo estos organismos sobreviven durante su transporte a través de los ríos atmosféricos.
Los ríos atmosféricos son corredores estrechos que transportan grandes cantidades de humedad horizontalmente en la atmósfera. Este fenómeno climático ha sido objeto de estudio intensivo en la última década. Sharath se pregunta si estos ríos introducen nuevas comunidades microbianas en la Antártida y cómo logran sobrevivir durante largos trayectos atmosféricos.
Durante su estancia, recogió muestras de nieve, agua de lluvia y aire, una tarea compleja dada las condiciones climáticas adversas que enfrentó, incluyendo vientos que alcanzaban los 25 metros por segundo.
"Recolección de muestras en placas de Petri con medio de cultivo fue un verdadero reto", relata. La esterilización es crucial en microbiología; esto implicaba usar guantes y limpiar todo con etanol mientras trabajaba a temperaturas bajo cero. "Mis manos se congelaban rápidamente", recuerda Sharath, quien tuvo suerte al no sufrir quemaduras por el frío extremo.
El trabajo del investigador forma parte de un proyecto más amplio sobre el impacto de los ríos atmosféricos liderado por Irina Gorodetskaya, experta en meteorología polar. Irina ha estudiado este fenómeno durante más de diez años y ha guiado a Sharath en su investigación.
"La idea de que los microrganismos pueden ser transportados entre continentes me impactó profundamente", comenta Sharath sobre su experiencia al unirse al CIIMAR. Durante su expedición, también ayudó a lanzar radiosondas para comprender mejor las condiciones atmosféricas durante eventos de precipitación.
Ahora, tras las recolecciones iniciales, continúa con análisis moleculares y microbiológicos bajo la supervisión de Catarina Magalhães, docente especializada en microbiología polar.
A lo largo de su trayectoria académica, Sharath ha enfrentado numerosos obstáculos antes de llegar al doctorado que le permitió esta experiencia antártica. Desde sus días como estudiante secundario hasta sus estudios superiores en biotecnología, donde superó dificultades financieras y logró oportunidades significativas.
A pesar de varios rechazos al solicitar programas relacionados con la Antártida, nunca se rindió. En Europa, realizó un nuevo máster en Biología de Ambientes Extremos antes de obtener una beca prestigiosa para continuar su investigación.
"Aún sabemos muy poco sobre los microrganismos transportados por los ríos atmosféricos", concluye Sharath. Su trabajo representa un importante avance para la microbiología polar y el estudio del clima global. Con el apoyo del Programa Polar Portugués y colaboraciones internacionales, espera contribuir significativamente a nuestra comprensión del papel que juegan estos organismos microscópicos dentro del sistema climático terrestre.