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La violencia de género en redes afecta a mujeres políticas

Violencia machista

José Enrique González | Lunes 09 de marzo de 2026

La violencia machista en redes sociales silencia a mujeres políticas, evidenciando patrones de hostilidad sistemática que afectan su participación y la calidad democrática, según estudios de la UPV.



La violencia machista en las redes sociales se ha convertido en un fenómeno que silencia a las mujeres en el ámbito político, siguiendo patrones similares en diferentes países. Este tipo de hostilidad no es un mero subproducto del debate político; más bien, se trata de un fenómeno sistemático, profundamente arraigado en cuestiones de género y con consecuencias directas sobre la calidad democrática. Esta es la conclusión a la que han llegado dos recientes estudios realizados por María Luisa Carrió Pastor y Sergei Sikorskii, investigadores del Departamento de Lingüística Aplicada de la Universitat Politècnica de València (UPV).

Los estudios analizan miles de mensajes dirigidos a políticas como Irene Montero, Isabel Díaz Ayuso y Giorgia Meloni en la red social X. El primer estudio examina los comentarios generados en respuesta a publicaciones de Ayuso y Montero, figuras políticas con ideologías opuestas, durante un periodo de alta visibilidad mediática entre el 26 de enero y el 8 de febrero de 2025.

Análisis de agresiones: infantilización y sexualización

A pesar de sus diferencias políticas, ambas líderes son objeto de agresiones similares, centradas en estereotipos de género. Los ataques se manifiestan a través de patrones recurrentes como la infantilización, la sexualización y el cuestionamiento sobre su capacidad para ejercer el poder. Además, se critican desproporcionadamente sus expresiones emocionales y se utiliza el humor o la ironía para disfrazar insultos. Según concluyen los investigadores, estas estrategias no buscan fomentar un debate constructivo, sino desacreditar y humillar a las mujeres, desalentando su participación en el espacio público.

Una conclusión significativa del estudio es que gran parte de esta violencia se presenta bajo una apariencia “civilizada”, envuelta en bromas o sarcasmo. Como explica Carrió Pastor, «este tono irónico puede hacer que muchos mensajes no sean percibidos como agresiones graves», lo que contribuye a su normalización y dificulta su identificación como formas reales de hostilidad.

Efectos del acoso: autocensura y abandono del debate político

El segundo estudio revela que existe un patrón común en los ataques hacia mujeres políticas, aunque varían según el país. En España predominan críticas morales sobre cómo debería comportarse una mujer en el poder; mientras que en Italia son más comunes los mensajes que cuestionan su competencia o sinceridad. Esto contribuye a construir discursos que ponen en duda la legitimidad de estas líderes como figuras políticas válidas.

Sikorskii resalta que estos hallazgos tienen implicaciones importantes para entender cómo funciona el debate público en entornos digitales. Reconocer estos patrones permite distinguir entre crítica política legítima y discursos destinados a excluir a ciertas personas del espacio público. Asimismo, abre la puerta al desarrollo de mejores herramientas para el análisis y educación digital.

Consecuencias para futuras generaciones

Ambos estudios también evidencian que estas prácticas llevan a muchas mujeres a reducir su presencia pública o incluso abandonar el debate político para evitar acosos. Este “efecto desaliento” afecta especialmente a mujeres jóvenes que podrían considerar participar en política en el futuro. Como concluye Sikorskii, «estas formas de agresión refuerzan estereotipos tradicionales sobre género», perpetuando desigualdades simbólicas en el ámbito digital.

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