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Redescubren una página del palimpsesto de Arquímedes tras más de un siglo

Investigación manuscritos

José Enrique González | Viernes 27 de marzo de 2026

Un investigador redescubrió una página perdida del palimpsesto de Arquímedes en el museo de Blois, lo que reaviva el interés por este antiguo manuscrito y sus secretos aún por descubrir.



Una página desaparecida del célebre palimpsesto de Arquímedes ha sido redescubierta en el museo de Bellas Artes de Blois por el investigador Victor Gysembergh, director de investigación en el Centro Léon Robin sobre la filosofía antigua (Sorbonne Université/CNRS). Esta reveladora hallazgo reaviva el estudio de un manuscrito antiguo que aún guarda muchos secretos.

Un descubrimiento inesperado en Blois

Mientras exploraba archivos digitales en busca de palimpsestos, Gysembergh no imaginaba encontrar en Blois una pieza clave de uno de los manuscritos más famosos del mundo. “Comentaba sobre Blois con colegas, una ciudad que había albergado antiguos manuscritos reales. Bromeé diciendo: ‘vamos a ver si hay un palimpsesto allí’”, relata el investigador. Tras unos clics, una imagen llamó su atención: un pergamino del siglo X con escritura familiar y figuras geométricas. Un detalle peculiar lo intrigó: una ilustración claramente añadida más tarde. “No es habitual agregar iluminaciones en el siglo XX a manuscritos así. Eso realmente me hizo sospechar”, recuerda.

Logré descifrar lo que se podía leer y confirmamos que se trataba de un tratado de Arquímedes”, explica Gysembergh. Al comparar con fotografías tomadas en 1906 por el filólogo danés Johan Ludvig Heiberg, la conclusión fue clara: era la hoja 123, desaparecida durante décadas, del famoso palimpsesto de Arquímedes, actualmente conservado en el Walters Art Museum de Baltimore.

El camino del manuscrito a través del tiempo

La pregunta surge: ¿cómo llegó esta página a Blois? El folio proviene de la colección de André Franck, un destacado hombre de teatro y figura clave en la ORTF tras la guerra. Franck, vinculado a círculos artísticos e intelectuales, reunió una colección muy variada que legó al museo tras su muerte en 1971. “Una especie de gabinete de curiosidades”, resume Gysembergh. Entre trajes escénicos y objetos artísticos, también se encontraban páginas de manuscritos iluminados, valoradas por su estética. Aislada de su manuscrito original, la hoja probablemente fue adquirida por su ilustración sin que se reconociera su contenido científico.

El palimpsesto de Arquímedes es singular; detrás de este libro de oraciones medieval se oculta uno de los textos científicos antiguos más valiosos jamás conservados. Como muchos otros manuscritos, fue “reciclado”: el costoso pergamino fue raspado para ser reutilizado. “Un libro es como un rebaño”, recuerda Gysembergh. Hecho con pieles animales, el pergamino era un recurso escaso y, en el siglo XIII, los textos de Arquímedes fueron borrados para dar paso a oraciones.

Caminos inciertos y transformaciones misteriosas

Bajo esta nueva escritura permanecen las huellas de un conocimiento antiguo. El manuscrito original, copiado en el siglo X en Constantinopla, contenía las obras completas de Arquímedes junto con otros libros, como un discurso del orador ateniense Hipérides, un comentario sobre las Categorías de Aristóteles y otros textos aún no identificados.

A lo largo del tiempo, este manuscrito ha atravesado siglos y turbulencias históricas. Probablemente llevado durante la toma de Constantinopla por los cruzados en 1204, fue transformado en libro religioso en 1229 antes de regresar a la capital bizantina. Convertido en libro devocional, fue guardado en el Métochion del Santo Sepulcro, perteneciente a la Iglesia ortodoxa. En 1906, Heiberg lo identificó y descubrió los escritos ocultos bajo el texto religioso; este evento acaparó titulares en el The New York Times, despertando inmediatamente interés entre investigadores y coleccionistas.

Misterios aún por resolver

No obstante, el manuscrito volvió a desaparecer entre las convulsiones del siglo XX antes de reaparecer unos años después en la colección del marchand francés Salomon Guerson. Durante este tiempo faltaron tres folios que eran claramente visibles en las fotografías tomadas por Heiberg en 1906. Las razones detrás de esta desaparición son mayormente especulativas pero sugieren una intervención deliberada: “Eran actos vandálicos mercantiles", explica Gysembergh. Similar a algunos papiros antiguos cortados para ser vendidos como fragmentos individuales, estas páginas pudieron haberse separado para facilitar su comercialización.

Aun así, antes del corte, algunos folios fueron decorados con iluminaciones añadidas artificialmente para aumentar su valor; una práctica contraproducente ya que altera significativamente la importancia científica del manuscrito.

Nuevas tecnologías al servicio del pasado

A medida que avanza la investigación sobre estos textos antiguos surgen desafíos informáticos significativos. Actualmente cada imagen requiere tratamiento específico a menudo realizado manualmente; para optimizar este proceso se explora el uso de inteligencia artificial mediante técnicas avanzadas como visión por computadora. Gysembergh colabora con SCAI (Sorbonne Cluster for Artificial Intelligence), buscando desarrollar métodos automatizados para detectar más rápidamente trazas invisibles y mejorar su restitución.

A pesar de su relevancia histórica, el palimpsesto nunca ha sido estudiado exhaustivamente; algunas páginas siguen siendo prácticamente ilegibles y dos folios continúan desaparecidos. La reciente redescubrimiento del folio encontrado en Blois no es casualidad; forma parte del proyecto europeo ERC PALAI, dirigido por Gysembergh desde el Centro Léon Robin.

Tesoros ocultos esperando ser descubiertos

Dicha iniciativa tiene como objetivo comprender mejor las lógicas detrás de la reescritura y reciclaje de antiguos manuscritos. “El proyecto aborda el fenómeno general de los palimpsestos", explica Gysembergh, "especialmente aquellos reciclados durante la Edad Media”. La identificación del folio descubierto se inscribe dentro de este trabajo sistemático.

Aún quedan muchos tesoros invisibles esperando ser descubiertos:

Cientos de miles de palimpsestos permanecen inexplorados; potencialmente contienen textos antiguos ocultos bajo capas más recientes. Museos y bibliotecas —así como colecciones privadas— podrían desempeñar un papel crucial en futuros hallazgos. “Hay tesoros que solo esperan ser observados ", concluye Gysembergh, invitando a continuar esta búsqueda más allá del ámbito académico.

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