Un estudio de la Universidad de Manchester revela cómo cambios sutiles en la proteína YAP1 pueden causar coloboma, una rara condición ocular congénita que afecta el desarrollo del ojo y puede provocar ceguera infantil.
Un reciente estudio, liderado por científicos de la Universidad de Manchester, ha utilizado retinas miniatura cultivadas en laboratorio para desentrañar cómo cambios sutiles en una proteína clave que controla el crecimiento pueden provocar defectos oculares graves desde el nacimiento. Esta investigación se ha publicado en la revista BBA: Molecular Basis of Disease y arroja nueva luz sobre el coloboma ocular, una condición congénita rara que afecta aproximadamente a 1 de cada 5000 nacimientos y es responsable del 10% de la ceguera infantil.
El coloboma ocurre cuando una estructura en desarrollo del ojo, conocida como fisura óptica, no se cierra adecuadamente. Este defecto a menudo se presenta junto con otros problemas de fusión de tejidos, como el labio leporino y/o paladar hendido. El equipo de investigación también incluye expertos del Manchester University NHS Foundation Trust y del Greenwood Genetic Centre en Estados Unidos.
La investigación se centró en la proteína YAP1, que desempeña un papel crucial en la formación de órganos y el mantenimiento de la salud tisular. YAP1 actúa como un interruptor dentro de las células, ayudándolas a decidir cuándo crecer o cambiar según las señales que reciben. Aunque se han relacionado alteraciones en YAP1 con el coloboma, no estaba claro por qué algunas personas con estas variaciones desarrollan defectos oculares severos mientras que otras no presentan síntomas.
Para abordar esta cuestión, los investigadores probaron diferentes variantes genéticas y compararon sus efectos. Al estudiar organoides retinianos humanos —versiones miniatura del retina humano cultivadas en laboratorio— observaron que al reducir la actividad de YAP1, se afectaba el crecimiento y desarrollo inicial de las células retinianas.
Los resultados mostraron que interrumpir YAP1 disminuía la actividad de los genes necesarios para que las células retinianas tempranas crecieran y mantuvieran su identidad. Esto podría explicar cómo se producen errores durante la formación ocular. Además, no todas las variantes de YAP1 tienen el mismo impacto; mediante modelos computacionales y datos experimentales, los investigadores determinaron que la ubicación precisa de cada cambio genético influye en cuán fuertemente interfiere con la función de YAP1.
Dado que el coloboma ha sido vinculado a variantes patogénicas en más de 40 genes, este estudio posiciona a YAP1 como un contribuyente significativo. La doctora Cerys Manning, autora principal del estudio, comentó: “Estos hallazgos nos ofrecen una visión más clara sobre cómo pequeños cambios genéticos pueden tener efectos importantes durante el desarrollo ocular”. Esto representa un avance hacia una mejor interpretación de los resultados genéticos en pacientes y hacia nuevas formas de apoyar una formación ocular saludable.