Lyra advierte sobre el aumento de fraudes digitales sofisticados que requieren una combinación de tecnología y vigilancia humana para proteger a los comercios.
La compañía Lyra ha puesto de manifiesto un cambio significativo en el panorama del fraude en pagos digitales, destacando la aparición de métodos más sofisticados y difíciles de detectar. En un contexto donde los ciberdelincuentes han elevado sus estrategias, la combinación de tecnología avanzada y vigilancia humana se convierte en un elemento crucial para combatir estas amenazas.
Según Lionel Martin, Associate Director & CTO de Lyra España, “el fraude evoluciona constantemente. Hoy ya no se trata solo de bloquear ataques masivos, sino de identificar señales débiles y comportamientos anómalos que pueden pasar desapercibidos en una transacción aparentemente legítima”. Este enfoque resalta la necesidad urgente de que los comercios reconsideren sus tácticas de protección ante el fraude.
Entre las tendencias emergentes, Lyra ha identificado prácticas como el *carding automatizado*, el *fraude camuflado* y la *ingeniería social*. En el caso del carding, los defraudadores emplean bots que prueban cientos de tarjetas en minutos para determinar cuáles están activas. Este método puede provocar impactos técnicos y financieros significativos, incluso sin realizar compras efectivas.
El verdadero desafío radica en los fraudes más sutiles, como el camuflaje, donde los atacantes imitan comportamientos de clientes legítimos para evitar levantar sospechas. Esto hace que el fraude solo se detecte tras un *chargeback*, lo que complica aún más su prevención. Para abordar este problema, Lyra ha desarrollado un libro blanco sobre la lucha contra el fraude, que ofrece una guía práctica sobre los riesgos y metodologías utilizadas por los defraudadores. Más información está disponible en su sitio web: Lucha contra el fraude.
Aparte de las técnicas mencionadas, también se observa un aumento en la ingeniería social. Los defraudadores utilizan llamadas o correos electrónicos que parecen legítimos para manipular a empleados o comerciantes con el fin de obtener información sensible. En estos casos, no es tanto la tecnología la que falla, sino la falta de vigilancia humana, lo que subraya la importancia de formar y concienciar al personal sobre estas amenazas.
Un sistema demasiado restrictivo puede perjudicar la conversión y fidelización del cliente; mientras que una protección inadecuada incrementa el riesgo de pérdidas económicas y deterioro en la confianza del consumidor. Por ello, desde Lyra se enfatiza que la lucha contra el fraude debe ser integral, combinando herramientas tecnológicas avanzadas con un profundo conocimiento del cliente y una vigilancia constante.
Analizar los patrones habituales de compra se convierte en un factor diferenciador clave. Cambios en localización, montos o frecuencia pueden ser indicativos de actividades fraudulentas. Al interpretar correctamente estas señales, es posible anticiparse al fraude antes de que ocurra. La supervisión humana es especialmente vital en transacciones sensibles o de alto valor.
“Una estrategia eficaz contra el fraude no puede basarse únicamente en la tecnología”, afirma Lionel Martin. “Es la combinación de herramientas inteligentes, análisis de datos y experiencia humana lo que permite anticiparse a los riesgos”. En un entorno donde las tácticas fraudulentas son cada vez más invisibles, Lyra propone transformar su infraestructura de pago en una herramienta estratégica destinada a generar confianza y optimizar la experiencia del consumidor.