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Las criaturas de los abismos y su visión en la oscuridad

Abysses océano

José Enrique González | Martes 28 de abril de 2026

Las criaturas de los abismos han desarrollado adaptaciones únicas para sobrevivir en la oscuridad, utilizando bioluminescencia y ojos especializados para detectar luz tenue y orientarse en su entorno.



En el reciente libro *Secrets de l’océan profond*, publicado por las ediciones Quae, los biólogos Juliette Ravaux, de la Sorbonne Université, y Sébastien Duperron, profesor en el Muséum national d’histoire naturelle, nos invitan a explorar un mundo fascinante: las criaturas que habitan en las profundidades del océano. A través de sus investigaciones, estos expertos buscan no solo desvelar los misterios de estas especies desconocidas, sino también contribuir a la conservación de este vital recurso natural.

Durante sus inmersiones a bordo del submarino Nautile, han podido observar cómo estas especies se adaptan a un entorno donde la luz solar es prácticamente inexistente. La ausencia de luz y la escasez de alimento son dos factores que impactan directamente en la vida de estos organismos, afectando su orientación y funciones vitales como el metabolismo y la reproducción.

Adaptaciones sorprendentes en el océano profundo

En una expedición en la dorsal del océano Atlántico, a más de 2,000 metros bajo el agua, los investigadores encontraron una multitud de Rimicaris exoculata, unas crevetas ciegas que se agrupan en grandes cantidades alrededor de chimeneas hidrotermales. Aunque carecen de ojos visibles, poseen estructuras modificadas que les permiten detectar luces muy tenues. Estas placas rosadas en forma de V situadas en su espalda son extremadamente sensibles a la luz y les ayudan a percibir fuentes luminosas invisibles para el ojo humano.

La capacidad de estas crevetas para detectar luz tenue es crucial para su supervivencia. Sin embargo, aún queda mucho por descubrir sobre qué señales luminosas pueden captar en su entorno, especialmente aquellas emitidas por los fluidos hidrotermales.

La bioluminescencia: una luz en la oscuridad

A pesar de vivir en un ambiente oscuro, muchas especies abisales han desarrollado capacidades bioluminiscentes que les permiten comunicarse y defenderse. Esta luz, aunque más débil que la solar, se vuelve visible gracias al contraste con el fondo negro del océano profundo. La bioluminescencia juega un papel fundamental al ayudar a estas criaturas a encontrar pareja o alimento y también como mecanismo defensivo.

Observaciones realizadas en diferentes puntos del océano han revelado que más del 75% de los organismos en ciertas zonas emiten luz. Este fenómeno transforma el paisaje submarino en un espectáculo visual donde destellos azules y verdes iluminan las profundidades.

Visión adaptada a la penumbra

Aunque podría pensarse que los habitantes del fondo marino son ciegos debido a la falta de luz, muchos poseen ojos adaptados que les permiten ver con eficacia. Los peces teleósteos presentan una variedad notable en la morfología ocular; algunos tienen ojos reducidos o defectuosos, mientras que otros cuentan con estructuras grandes y complejas capaces de detectar destellos bioluminiscentes.

Por ejemplo, la especie dirette argentée tiene un número excepcionalmente alto de pigmentos fotoreceptores, lo que le permite distinguir matices dentro del espectro azul y verde mejor que los humanos. Este desarrollo es esencial para identificar tanto depredadores como presas en su entorno oscuro.

Así pues, las criaturas abisales han evolucionado para sobrevivir en uno de los ecosistemas más extremos del planeta. Sus adaptaciones no solo son sorprendentes desde un punto de vista biológico sino que también subrayan la importancia de conservar estos hábitats únicos.

Juliette Ravaux, Maestra de conferencias,Sorbonne Université y Sébastien Duperron, Profesor de ecotoxicología microbiana,Muséum national d’histoire naturelle (MNHN).

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