Los bosques tropicales, esenciales como sumideros de carbono, pueden temporalmente almacenar más CO2 debido a pequeños árboles en el sotobosque, pero su capacidad a largo plazo podría verse limitada por la falta de nutrientes.
Los bosques tropicales, cruciales en la lucha contra el cambio climático
Los bosques tropicales son reconocidos como una de las principales sumideros de carbono a nivel mundial. Un reciente estudio realizado por la Técnica Universidad de Múnich (TUM), la Universidad de Viena y el Instituto Nacional de Investigación del Amazonas en Brasil, ha revelado que incluso los pequeños árboles del sotobosque pueden almacenar temporalmente más dióxido de carbono (CO2) a medida que aumenta su concentración en la atmósfera. Sin embargo, esta capacidad podría verse limitada a largo plazo debido a la falta de nutrientes.
Según Lucia Fuchslueger, investigadora en el Centro para Microbiología y Ciencias Ambientales (CeMESS) y coautora del estudio, aproximadamente el 60% del bosque amazónico crece sobre suelos antiguos y altamente erosionados donde los nutrientes minerales, como el fósforo, ya están agotados. Esto plantea un desafío significativo: “Los bajos niveles de fósforo pueden dificultar que el bosque crezca aún más y utilice el CO2 adicional presente en la atmósfera”, explica Fuchslueger.
A pesar de estas limitaciones, los árboles amazónicos han desarrollado ciclos internos de nutrientes muy eficientes. Por ejemplo, son capaces de extraer nutrientes de sus hojas antes de caer. Además, la rápida descomposición orgánica en el suelo proporciona nutrientes adicionales. Sin embargo, aún no está claro si este sistema puede volverse más eficiente, dado que faltan evidencias experimentales directas.
Nathielly Martins, colaboradora en la TUM, junto con un equipo internacional, llevó a cabo un experimento utilizando cámaras abiertas para simular las condiciones atmosféricas futuras del CO2. Estas cámaras permiten observar cómo reaccionan los árboles al ser expuestos a niveles elevados de CO2. Tras uno o dos años, se observó un aumento en la absorción de carbono y crecimiento entre los árboles expuestos a estos niveles.
No obstante, esta estrategia también intensifica la competencia por nutrientes con microorganismos del suelo y puede agotar las reservas orgánicas de fósforo. Con el tiempo, esto podría limitar la capacidad del bosque para seguir absorbiendo carbono adicional. Así lo señala Fuchslueger: “Los resultados indican un compromiso crítico; aunque los bosques tropicales pueden amortiguar inicialmente el cambio climático al absorber más CO2, su capacidad a largo plazo para almacenar carbono podría verse restringida por la disponibilidad de nutrientes”.