Los traumatismos de la mano en niños son un problema de salud pública significativo, con un alto costo económico y funcional. La Dra. Manon Bachy-Razzouk aboga por una mejor prevención y concienciación a través de un film animado.
Los traumatismos de la mano en niños representan un desafío significativo para la salud pública, tanto por su elevado costo económico —que se estima en varios miles de millones de euros anuales— como por las consecuencias funcionales que acarrean. La doctora Manon Bachy-Razzouk, cirujana ortopédica pediátrica en el AP-HP, ha señalado que a pesar de la gravedad del problema, la prevención sigue siendo insuficiente. Para abordar esta situación, ella y su equipo han creado un cortometraje animado titulado “Manu, mis manos, las cuido”.
En una reciente entrevista, la doctora Bachy-Razzouk explicó cómo su experiencia diaria en el tratamiento de lesiones infantiles ha moldeado su percepción sobre este tema. “Es cierto que es un asunto poco discutido, pero en nuestra práctica se presenta con frecuencia. Como cirujanos ortopédicos pediátricos, atendemos entre tres y cinco casos diarios”, comentó. Esta constante exposición a situaciones de riesgo también ha influido en su vida personal: “Incluso como madre, tengo miedo a las puertas debido a los ‘dedos atrapados’”, añadió.
La alta frecuencia con la que ocurren estos accidentes puede atribuirse al uso constante que los niños hacen de sus manos. Según la investigación realizada por su equipo mediante cuestionarios, casi todos los niños han experimentado algún tipo de trauma en las manos. “Incluso las lesiones menores pueden ser muy limitantes para actividades cotidianas como comer o escribir”, enfatizó.
A pesar del reconocimiento del problema, menos del 10% de los hogares están equipados con dispositivos preventivos como bloqueadores de puertas. La doctora Bachy-Razzouk atribuye este desfase entre el conocimiento y la acción a una falta generalizada de conciencia sobre el riesgo: “Las campañas existen, pero no son suficientes. Tendemos a pensar que los accidentes solo les ocurren a otros”, explicó.
Para combatir esta tendencia, optaron por crear un film animado como herramienta educativa. “Este formato es efectivo porque es rápido y accesible. Al dirigirse a los niños, también impactamos a los adultos; si un niño entiende el mensaje, un adulto debería hacerlo también”, argumentó Bachy-Razzouk.
Aunque el 97% de los niños encuestados afirmaron haber comprendido mejor las situaciones riesgosas después de ver el film, la doctora expresó su cautela respecto a estos resultados: “Es alentador, pero debemos ser realistas sobre si esto realmente cambia comportamientos o reduce accidentes”, indicó. En cuanto a la difusión del material educativo, reconoció sentirse decepcionada por el bajo número de visualizaciones hasta ahora: “A pesar de nuestros esfuerzos en congresos y escuelas, solo hemos alcanzado unos pocos miles”, lamentó.
Actualmente, distribuyen volantes durante consultas y han colocado carteles con códigos QR en diversas áreas del servicio médico para facilitar el acceso al film. Sin embargo, Bachy-Razzouk está abierta a colaboraciones para financiar una campaña más amplia que logre llegar a un público mayor.
Además del cortometraje animado, se han desarrollado otras iniciativas innovadoras como pansements ludiques, vendajes decorativos para niños operados que buscan hacer más amena su recuperación. Estos vendajes incluyen diseños divertidos relacionados con deportes olímpicos para motivar tanto a pacientes como a familias durante momentos difíciles.
Bachy-Razzouk continúa trabajando en diferentes proyectos que combinan atención médica y educación. Su objetivo es seguir involucrando a estudiantes y profesionales en estas acciones preventivas para garantizar que todos estén informados sobre la importancia de cuidar las manos desde una edad temprana.
Manon Bachy-Razzouk señala que, aunque es un tema poco tratado, en su práctica diaria como cirujana ortopédica pediátrica se enfrenta a este tipo de lesiones con frecuencia. La exposición constante a estos casos genera una percepción aguda del riesgo, especialmente entre padres y profesionales.
A pesar de que existen soluciones como bloque-portes, menos del 10% de los hogares están equipados con dispositivos de prevención. Esto se debe a una falta de concienciación y a la creencia errónea de que los accidentes solo les ocurren a otros.
La película ha mostrado resultados positivos en términos de comprensión por parte de los niños, pero existe preocupación sobre si esto realmente cambiará comportamientos y reducirá accidentes. La difusión del film ha sido limitada, lo que ha llevado a la autora a buscar formas más efectivas para llegar al público.
El enfoque principal ahora es mejorar la difusión del film, especialmente a través de redes sociales. Además, Manon Bachy-Razzouk está trabajando en otros proyectos que combinan cuidado, investigación y educación.