Un equipo internacional de científicos ha utilizado inteligencia artificial y datos satelitales para revelar la extensa destrucción ambiental en la zona de transición entre la selva amazónica y el Cerrado en Brasil.
Un equipo internacional de científicos ha utilizado inteligencia artificial y 35 años de datos satelitales para revelar la alarmante escala de la destrucción ambiental en una de las ecosistemas más cruciales del planeta. Este estudio, publicado en Biological Conservation, revela que más de 493,000 kilómetros cuadrados de tierra, un área mayor que España, han sido afectados por la deforestación y los incendios en la vital zona de transición entre la selva amazónica y la sabana del Cerrado en Brasil.
El equipo, liderado por el Dr. Chuanze Li de la Universidad de Manchester, advierte sobre una grave crisis de conservación en una región que no solo protege al Amazonas, sino que también almacena grandes cantidades de carbono y alberga una biodiversidad excepcional, a pesar de contar con escasa protección formal.
La investigación se centró en la zona de transición Cerrado-Amazonas (CAT) en Brasil, donde se encuentran la selva y la sabana. Mediante el uso combinado de imágenes satelitales Landsat y herramientas avanzadas de inteligencia artificial, los investigadores rastrearon cómo cambiaron los bosques y vegetación entre 1986 y 2020. Los resultados muestran un daño generalizado debido a la tala masiva y repetidos incendios relacionados con la expansión agrícola y ganadera.
Esta región es considerada una frontera ecológica crítica que actúa como un amortiguador para el Amazonas, mientras apoya una fauna única y almacena carbono que podría contribuir al cambio climático si se libera. Sin embargo, a pesar de su relevancia, ha recibido considerablemente menos atención y protección que la propia selva amazónica.
Uno de los hallazgos más impactantes del estudio fue la lentitud con que se recupera la vegetación después de un incendio. Los investigadores descubrieron que muchas áreas afectadas aún no habían regresado a su estado anterior incluso diez años después del evento. La situación es particularmente grave en partes del Cerrado, donde los incendios provocados por humanos parecen estar debilitando la capacidad natural del ecosistema para recuperarse.
El estudio también puso en evidencia una importante falta de áreas protegidas en esta región. Mientras que aproximadamente el 28% del bioma amazónico está protegido, solo cerca del 2% del área estudiada entre el Cerrado y el Amazonas cuenta con zonas protegidas. Los investigadores advierten que vastas áreas enfrentan destrucción continua sin ninguna salvaguarda legal adecuada.
A través del uso innovador de imágenes satelitales combinadas con herramientas avanzadas de inteligencia artificial, el equipo pudo detectar diferentes tipos de disturbios ambientales a lo largo del tiempo. Esto les permitió diferenciar entre daños causados por deforestación e incendios a lo largo de un vasto territorio superior a un millón de kilómetros cuadrados.
"Las herramientas que utilizamos nos permitieron crear un panorama completo y detallado sobre lo que ha sucedido con la vegetación en esta vasta área", afirmó el Dr. Chuanze Li. "Encontramos daños a gran escala; lamentablemente también descubrimos que muchos ecosistemas están luchando por recuperarse incluso años después". Por su parte, la Dra. Angela Harris subrayó: "Los datos sobre recuperación fueron sorprendentes; nuestra percepción convencional era que la vegetación del Cerrado se recuperaba tras un incendio. Este estudio demuestra que muchas veces no es así".
"Los incendios repetidos están erosionando la resiliencia misma que estos ecosistemas evolucionaron para tener; esta es una advertencia que no podemos ignorar."
- Dr. Angela Harris"Este estudio proporciona a los responsables políticos algo que antes no tenían: un mapa preciso y a largo plazo sobre dónde ha sido dañado el CAT, cuán severamente y cómo está recuperándose", agregó la Dra. Polyanna da Conceição Bispo. "La brecha en protección documentada no es aceptable, y ahora existen herramientas para cerrarla".
Los investigadores afirman que los mapas generados por este estudio podrían ayudar a gobiernos y grupos conservacionistas a identificar las áreas más urgentes para recibir protección, prevención contra incendios y restauración. Además, advierten que la continua destrucción en esta zona puede tener consecuencias mucho más allá de Brasil, afectando tanto a la biodiversidad como a la estabilidad climática y al futuro saludable del propio bosque amazónico.
El trabajo fue realizado por investigadores de The University of Manchester (Reino Unido), UNEMAT – Universidade do Estado de Mato Grosso (Brasil) y CTREES (EE.UU.). Los datos obtenidos desde el Laboratorio de Ecología Vegetal en UNEMAT respaldaron la clasificación y validación de los mapas derivados por satélite sobre disturbios ambientales.
El artículo fue publicado en Biological Conservation.
DOI: https://doi.org/10.1016/j.biocon.2026.111900
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 493,000 km² | Área dañada por deforestación y fuegos en la zona de transición entre la selva amazónica y el Cerrado en Brasil. |
| 35 años | Período de datos satelitales utilizados para el estudio. |
| 2% | Porcentaje de la región estudiada que actualmente tiene protección formal. |
| 10 años | Tiempo que algunas áreas afectadas por incendios tardan en no recuperarse completamente. |
La zona de transición Cerrado-Amazonas es crucial porque actúa como un buffer que protege el Amazonas, soporta una biodiversidad única y almacena grandes cantidades de carbono, lo que ayuda a mitigar el cambio climático.
Los investigadores combinaron imágenes satelitales con herramientas avanzadas de inteligencia artificial para detectar diferentes tipos de disturbios ambientales a lo largo del tiempo, permitiendo un análisis detallado del daño en la región.
Los hallazgos indican que los incendios repetidos están erosionando la resiliencia natural de los ecosistemas, lo que podría llevar a cambios permanentes en la estructura ecológica y dificultar la recuperación de las áreas afectadas.
Se sugiere que los mapas creados por el estudio ayuden a identificar áreas que necesitan protección urgente, prevención de incendios y restauración, así como cerrar la brecha de protección legal existente en la zona.