El informe advierte que la Copa Mundial de la FIFA 2026 podría ser la más contaminante, debido a su expansión y conexiones con intereses de combustibles fósiles.
Un nuevo informe advierte que la Copa Mundial de Fútbol Masculina de 2026 podría convertirse en la más contaminante de la historia, a medida que se examina la relación entre el fútbol y el cambio climático. Este estudio, presentado por investigadores de la Universidad de Mánchester, la Universidad de Loughborough y la Universidad de Bristol, señala que las organizaciones deportivas están priorizando la expansión comercial sobre las preocupaciones ambientales.
El estudio revela que el impacto ambiental del fútbol no se limita solo al transporte de aficionados o a los estadios, sino que es resultado político de décadas de crecimiento comercial y globalización. Esto incluye vínculos con empresas petroleras y estados productores de petróleo, conocidos como *Petrostates*, cuya economía depende en gran medida del petróleo o gas natural.
Entre los hallazgos clave se encuentran:
Los investigadores también expresan su preocupación por futuros torneos, señalando que Arabia Saudita albergará la Copa Mundial en 2034. Además, mencionan que Estados Unidos se retiró del Acuerdo Climático de París durante el mandato del expresidente Donald Trump.
El Dr. Mark Doidge, investigador principal y experto en sociología deportiva, enfatiza que “el fútbol tiene una influencia cultural inmensa” y debe utilizar esa influencia para mitigar el cambio climático. Por su parte, el Dr. James Jackson critica a FIFA por su falta de regulación proactiva respecto al medio ambiente y su inclinación hacia medidas adaptativas mínimas.
A medida que se intensifican las críticas hacia FIFA por su relación con los estados productores de petróleo y su enfoque comercial sobre la sostenibilidad, surgen recomendaciones para reducir el impacto ambiental del fútbol:
A pesar del creciente clamor por un cambio significativo hacia prácticas más sostenibles, FIFA ha defendido sus estrategias actuales argumentando que los grandes torneos pueden impulsar inversiones e infraestructuras beneficiosas para los países anfitriones. Sin embargo, este informe plantea interrogantes serios sobre si estas afirmaciones realmente contribuyen al bienestar ambiental o simplemente perpetúan un ciclo dañino asociado con el crecimiento desmedido del deporte.
Para leer el informe completo, haz clic aquí. Los hallazgos formarán parte del libro *Fútbol y Cambio Climático: La Insostenibilidad del Juego Hermoso*, previsto para publicarse en 2027.
Según un informe, el torneo podría convertirse en el 'más contaminante' debido a su formato expandido de 48 equipos, lo que incrementará significativamente las emisiones por la mayor cantidad de partidos y las largas distancias de viaje entre las ciudades anfitrionas en América del Norte.
El informe destaca que el fútbol está cada vez más vinculado a intereses comerciales de estados y empresas ricas en combustibles fósiles, como es el caso del patrocinio de Aramco, lo que contribuye a una estrategia más amplia de "sportswashing" por parte de estas entidades.
Entre las recomendaciones se incluyen dejar de otorgar torneos a estados petroleros, restringir la propiedad de clubes por parte de empresas de combustibles fósiles, prohibir la publicidad relacionada con estos y detener la expansión de competiciones.