La escasez de cómputo está reconfigurando la industria tecnológica, impulsada por la demanda de hiperescaladores para inteligencia artificial, lo que afecta precios y suministros a nivel global.
El mercado tecnológico global se enfrenta a una presión sin precedentes, lo que ha generado problemas en los suministros y transformaciones en la demanda de dispositivos. Estos cambios no solo afectan la forma en que los consumidores adquieren tecnología, sino también el tipo de integradores necesarios para satisfacer estas nuevas necesidades.
Un cambio estructural significativo está ocurriendo con la aparición de los hiperescaladores, empresas que se dedican a la inteligencia artificial y que ahora representan entre el 50% y el 60% de la producción mundial de procesadores y memorias. Esta tendencia comenzó a finales de 2025, cuando estos actores firmaron contratos por dos años, anticipando un crecimiento exponencial en sus inversiones. En 2025, invirtieron aproximadamente 300.000 millones de dólares, cifra que podría alcanzar los 600.000 millones en 2026.
A nivel global, las empresas más importantes en la producción de memorias son Samsung y SK Hynix, que controlan entre el 70% y el 80%% del mercado. Micron Technologies, aunque estadounidense, también juega un papel crucial. A pesar de un aumento del 15%% en la producción mundial de memorias, la demanda supera ampliamente esta cifra, resultando en un incremento del 170%% en los precios.
La producción mundial de memorias aumentó 15%, pero la demanda es muy superior.
En cuanto a los procesadores, Samsung, AMD e Intel son los principales productores y también tienen comprometida más de la mitad de su capacidad productiva. La situación se complica aún más debido a factores geopolíticos como los aranceles impuestos por Estados Unidos durante la administración Trump y las tensiones comerciales con China.
Tener fábricas dentro del propio territorio se ha vuelto esencial para garantizar una cadena de suministro segura. La dependencia de chips fabricados en lugares como Taiwán plantea riesgos estratégicos significativos. Por ejemplo, si una empresa basa su inteligencia artificial en decisiones tomadas por Estados Unidos, se enfrenta a restricciones que pueden limitar su funcionamiento.
"Hoy resulta fundamental disponer de fábricas de chips dentro del propio territorio."
Aunque Europa lanzó el Chips Act con una inversión prometida de 44.000 millones de dólares, hasta ahora ha tenido poco éxito en atraer grandes fábricas al continente. El objetivo original era que para 2030, Europa produjera el 20%% de los chips mundiales; sin embargo, apenas hay proyectos concretos en marcha.
A raíz del escaso éxito inicial, Europa ha introducido el Chips Act 2 con un enfoque renovado: convertirse en un actor clave dentro de toda la cadena de valor industrial relacionada con los semiconductores. Esto incluye potenciar áreas donde ya tiene ventajas competitivas como I+D y fotónica.
España también ha lanzado su programa PERTE Chip con una inversión aproximada de 9.000 millones de euros. A pesar del monto relativamente bajo comparado con otros países, España cuenta con ventajas estratégicas significativas gracias a su ubicación geográfica ideal para centros de datos y su talento en investigación y desarrollo.
No obstante, uno de los grandes desafíos es asegurar un suministro eléctrico constante para estos centros. Aunque las energías renovables como la solar y eólica son atractivas por ser económicas, no garantizan un suministro continuo sin respaldo energético adicional como nuclear o hidráulica.
"Deberíamos apostar por energía nuclear para infraestructuras de datos en España."
A pesar del rechazo político hacia la energía nuclear en España, esta podría ser clave para asegurar suficiente energía para futuros centros tecnológicos.
A medida que aumenta la demanda por inteligencia artificial, surge el riesgo potencial de colapsar otras industrias debido a las limitaciones actuales del cómputo. La nube no es infinita; ya estamos viendo restricciones en servicios como ChatGPT debido a insuficiencia en capacidad computacional.
"No todo puede ejecutarse en la nube; nueva filosofía: distribuir cargas."
This shift towards hybrid models will involve executing some processes locally and others in the cloud or on edge infrastructures to manage workloads more effectively.
A medida que se intensifica esta crisis tecnológica, los precios están aumentando drásticamente; hoy día un ordenador profesional puede costar fácilmente alrededor de 1.000 euros, frente a unos setecientos hace poco tiempo. Este aumento no muestra signos de estabilización a corto plazo.
A pesar del panorama desafiante, empresas como Compusof están encontrando oportunidades al convertirse en integradores más robustos capaces de garantizar suministros adecuados y servicios asociados esenciales como gestión y mantenimiento integral.
Dado que algunos componentes críticos pueden no estar disponibles temporalmente, mejorar el rendimiento mediante gestión centralizada se convierte en una estrategia clave para mantener competitividad ante estas circunstancias adversas.
La soberanía tecnológica es crucial porque depender de tecnologías y decisiones estratégicas de otros países, como Estados Unidos, puede representar un riesgo para las empresas. Esto se ha evidenciado con restricciones en el uso de ciertos modelos de inteligencia artificial que solo están disponibles en Estados Unidos.
La escasez de cómputo está provocando un aumento significativo en los precios de los dispositivos. Actualmente, un ordenador profesional puede costar alrededor de 1.000 euros, un incremento notable comparado con precios anteriores. Además, la inestabilidad en los costos hace que las ofertas comerciales tengan una validez muy corta.
Europa ha lanzado un Chips Act 2, cambiando su enfoque para convertirse en un actor indispensable dentro de toda la cadena de valor de chips, en lugar de solo centrarse en la producción. Esto incluye potenciar áreas donde ya tiene fortalezas, como I+D y fotónica.
Se propone un modelo híbrido donde las cargas de trabajo se distribuyen entre local, edge e infraestructura en la nube. Esto responde a la necesidad de optimizar recursos y evitar colapsos debido a la creciente demanda por parte de aplicaciones intensivas en inteligencia artificial.