La I Noche de la Criminología en Zaragoza reunió a expertos para discutir el reconocimiento y futuro de la profesión, destacando la necesidad de una ley reguladora y un colegio profesional en Aragón.
La criminología ha estado en un proceso de expansión profesional durante varios años, aunque aún enfrenta el desafío de obtener el reconocimiento necesario que limite su presencia en diversas áreas donde podría ofrecer una perspectiva valiosa. Este tema fue central en la I Noche de la Criminología, celebrada recientemente en Zaragoza.
El evento, organizado por el Grado en Criminología de la Universidad San Jorge y Cultura USJ, reunió a profesionales del sector, representantes institucionales y expertos para abordar sin tapujos el estado actual de la profesión. Entre los asistentes se encontraba Abel González García, director del Departamento de Criminología de CEF.- UDIMA y vicedecano del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid.
González, junto a la decana del colegio madrileño, Carmen Balfagón, y su secretario, Ramón Chippirrás, abordó uno de los temas más relevantes: la futura ley reguladora de la profesión criminológica.
No se trata únicamente de una cuestión legal; regular esta profesión implica definir las aportaciones específicas que puede hacer un criminólogo, así como establecer en qué ámbitos debe tener presencia y qué funciones puede desempeñar dentro de instituciones, administraciones y equipos multidisciplinares.
Durante el encuentro se destacó que la criminología ha evolucionado más allá del ámbito exclusivo de la investigación criminal. En la actualidad, su influencia abarca áreas como la prevención, victimología, intervención social, análisis conductual, seguridad y diseño de políticas públicas.
A pesar de este crecimiento, aún persiste una falta de reconocimiento profesional. Por ello, se subrayó la importancia de contar con una norma que brinde mayor seguridad al ejercicio profesional y que contribuya a visibilizar el trabajo que muchos criminólogos realizan actualmente.
La situación específica de la criminología en Aragón fue otro tema destacado durante el encuentro. Profesionales como José María Otín, Darío Orna y Camino Ivars compartieron sus experiencias sobre las dificultades actuales y las oportunidades futuras para el sector.
Un punto común entre los participantes fue la necesidad urgente de establecer un Colegio Profesional de Criminólogos en Aragón. La creación de esta entidad facilitaría dar voz al colectivo, mejorar la interlocución con administraciones y fomentar colaboraciones estables con universidades y otros profesionales. Además, sería clave para abordar uno de los principales retos: aumentar la visibilidad y defender las competencias del área.
Más allá de ser solo una serie de ponencias, la I Noche de la Criminología funcionó como un espacio para el diálogo entre investigadores, docentes y profesionales. Las conversaciones permitieron acercar posturas, compartir vivencias y reafirmar una idea común: es esencial que la criminología continúe expandiéndose mientras mejora su organización interna.
CEF.- UDIMA está comprometido con formar e investigar en criminología, estableciendo conexiones con colegios profesionales e instituciones del sector. Esta colaboración es fundamental para el desarrollo del Grado en Criminología de CEF.- UDIMA, diseñado para entender el delito desde una perspectiva multidisciplinaria vinculada a las realidades profesionales. El objetivo es que el conocimiento académico trascienda las aulas y prepare a futuros criminólogos para enfrentar los desafíos actuales que demanda esta disciplina en nuestra sociedad.
Regular la profesión de criminólogo es esencial para definir su rol y funciones en diversas áreas, así como para establecer su reconocimiento profesional y mejorar la visibilidad de su trabajo en instituciones y equipos multidisciplinares.
La criminología hoy en día se extiende a la prevención del delito, victimología, intervención social, análisis de conductas, seguridad y diseño de políticas públicas, reflejando un crecimiento significativo en sus aplicaciones prácticas.
La creación de un Colegio Profesional en Aragón permitiría dar voz al colectivo de criminólogos, facilitar el diálogo con administraciones y crear un espacio colaborativo con universidades, abordando así problemas como la falta de visibilidad y defensa de sus competencias.