Investigadores de la Universidad de La Laguna analizan metodologías para evaluar la vulnerabilidad social al cambio climático, destacando limitaciones y proponiendo mejoras para una adaptación más efectiva.
Un equipo de investigadores del grupo Postcrecimiento en entornos insulares (Pensares) de la Universidad de La Laguna ha llevado a cabo un estudio que examina las metodologías utilizadas para evaluar la vulnerabilidad social ante los impactos del cambio climático. Este análisis, publicado en la revista científica Climate Risk Management, se titula “Social vulnerability assessment for climate adaptation: a structured review of indicators, scales, and bias”. A través de este trabajo, los autores revisan indicadores y escalas, así como sesgos que afectan la planificación de medidas de adaptación efectivas.
Los efectos del cambio climático no son homogéneos; varían significativamente entre diferentes regiones y comunidades. Esta variabilidad genera distintos niveles de vulnerabilidad, influenciados por factores físicos y socioeconómicos. Los investigadores subrayan que es crucial considerar la diversidad de metodologías al interpretar los resultados sobre vulnerabilidad social, ya que estas influyen en la identificación de poblaciones en riesgo y en las decisiones políticas relacionadas.
En su revisión, los científicos han recopilado evidencia empírica sobre cómo se construyen las métricas de vulnerabilidad social en estudios enfocados en la adaptación climática. Han identificado cuatro patrones técnicos interrelacionados que afectan la calidad y utilidad de estas evaluaciones:
A partir de sus hallazgos, los investigadores proponen cuatro prioridades prácticas para optimizar las evaluaciones de vulnerabilidad social:
La urgencia por mejorar estas metodologías es cada vez mayor debido a la aceleración del cambio climático. Las limitaciones actuales pueden comprometer tanto la gestión eficaz del riesgo como la asignación adecuada de recursos para medidas adaptativas. Este estudio proporciona un marco diagnóstico que vincula avances metodológicos con necesidades prácticas en el contexto del cambio climático.
Además, este trabajo se suma a otros esfuerzos realizados por Pensares, bajo la dirección del catedrático Serafín Corral, incluyendo un convenio con el Gobierno de Canarias para desarrollar un visor sobre vulnerabilidades socioeconómicas y ambientales a nivel municipal, lo cual permitirá identificar territorios más expuestos al cambio climático y facilitará una gestión más precisa del riesgo asociado.
Las metodologías actuales presentan varias limitaciones, como el "muro de datos", que se refiere a la dependencia excesiva de información censal; el "sesgo residencial", que excluye a grupos no residentes; la "brecha de rigor", que implica una escasa validación sistemática; y el "desajuste escalar", que describe la desconexión entre la resolución espacial de los análisis y las intervenciones diseñadas.
Los investigadores sugieren incorporar nuevas fuentes de información demográfica, institucionalizar protocolos de validación, desarrollar marcos de análisis multiescalares y comunicar explícitamente los niveles de incertidumbre asociados a los datos y resultados en las evaluaciones.
La aceleración de los efectos del cambio climático hace cada vez más urgente contar con metodologías efectivas, ya que las limitaciones actuales pueden afectar tanto la gestión del riesgo climático como la asignación adecuada de recursos para medidas de adaptación.
El visor es una herramienta que permitirá identificar territorios y colectivos más expuestos a los efectos del cambio climático, analizando factores como la población envejecida, hogares con mayor vulnerabilidad socioeconómica y desigualdades. Estará disponible para consulta pública.