Un estudio de la Universidad de Manchester revela que los tribunales familiares en Inglaterra deben priorizar las voces de los niños, quienes a menudo son ignorados, afectando su bienestar y salud mental.
Investigadores destacan la necesidad de priorizar los derechos y el bienestar de los niños en los procesos judiciales familiares.
Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Manchester, en colaboración con SHERA Research Group y The Survivor Family Network, ha puesto de manifiesto que los niños involucrados en procedimientos de derecho familiar privado en Inglaterra a menudo enfrentan daños severos a su salud mental y física, ya que sus voces son desestimadas o ignoradas. Este análisis se basa en entrevistas con 45 madres y examina las experiencias de 77 niños implicados en estos casos.
El concepto de «childism», que se refiere a la discriminación hacia las perspectivas infantiles, se utiliza para identificar fallas sistémicas que dejan a los menores sintiéndose no escuchados y expuestos a un daño adicional. Los investigadores subrayan que, en muchas ocasiones, los relatos de abuso y miedo son minimizados o interpretados desde supuestos adultos, sin otorgarles el peso necesario en las decisiones que afectan sus vidas.
El estudio revela una variedad de impactos psicológicos, emocionales y físicos sufridos por los niños durante estos procedimientos legales. Entre ellos se encuentran:
A pesar de que algunos niños manifestaron temor o reticencia a mantener contacto con un progenitor abusivo, fueron considerados poco fiables o influenciados por sus madres. Por otro lado, aquellos que aparentaban ser obedientes eran frecuentemente asumidos como seguros, aunque su silencio podría reflejar miedo o trauma interno. Además, algunos menores asumieron responsabilidades inapropiadas debido al proceso judicial, sintiéndose culpables por las consecuencias de las decisiones tomadas por el tribunal.
El estudio también destaca ejemplos de lo que se denomina «silenciamiento institucional», donde las opiniones de los niños son resumidas sin ser consultadas directamente. Esto lleva a una falta de influencia real sobre las decisiones finales del tribunal. Los investigadores argumentan que los derechos infantiles consagrados en la Convención sobre los Derechos del Niño no se reflejan adecuadamente en la práctica actual del sistema judicial familiar. En muchos casos, su participación es más simbólica que efectiva.
Además, se plantea que el control coercitivo puede continuar tras la separación parental mediante el uso indebido de tecnología. Algunos participantes relataron cómo padres abusivos usaban información médica para monitorear o intimidar a sus hijos, lo cual es considerado una forma de abuso facilitada por tecnología que necesita ser reconocida tanto por profesionales legales como sanitarios.
A pesar de los desafíos identificados, el estudio también encontró ejemplos positivos donde prácticas efectivas ayudaron a los niños a recuperarse y desarrollar resiliencia. Se menciona:
Los investigadores concluyen que estas aproximaciones pueden mejorar tanto el bienestar infantil como su capacidad para participar activamente en decisiones relevantes para ellos.
La Dra. Elizabeth Dalgarno, investigadora principal del estudio, enfatiza: “Nuestros hallazgos sugieren que los niños son frecuentemente las personas menos poderosas en procedimientos que determinan el rumbo de sus vidas. Demasiado a menudo, sus experiencias son filtradas a través de supuestos adultos.” Además añadió: “Los tribunales deben reconocer a los niños como titulares de derechos cuyas voces deben moldear esas decisiones.”
Entre las reformas propuestas por los investigadores se incluyen:
Los autores concluyen que una reforma significativa requerirá no solo cambios legislativos sino también un cambio cultural dentro del sistema judicial familiar hacia el reconocimiento pleno de los niños como titulares iguales de derechos cuyas experiencias vividas deben guiar la toma de decisiones judiciales.
Público objetivo:
This study is essential for policymakers, legal professionals and child welfare advocates aiming to improve the family justice system in England and beyond.
Públicación:
The paper was published in the Journal of Social Welfare and Family Law.
Sponsor:
This research received funding from the UK Research and Innovation (UKRI) Participatory Research Fund to Dr Elizabeth Dalgarno as Principal Investigator. The findings remain the responsibility of the research team.
DOI: https://doi.org/10.1080/09649069.2026.2696734
Escuchar las voces de los niños es crucial porque su bienestar y derechos deben ser el centro de las decisiones que afectan sus vidas. La investigación indica que ignorar sus perspectivas puede resultar en daños psicológicos, emocionales y físicos significativos.
"Childism" se refiere a la discriminación y prejuicio que desvaloriza las perspectivas de los niños. En el contexto judicial, esto significa que sus experiencias pueden ser minimizadas o malinterpretadas por adultos, lo que les impide participar activamente en el proceso.
Las recomendaciones incluyen garantizar que las voces de los niños sean escuchadas de manera significativa, integrar plenamente los principios de la Convención sobre los Derechos del Niño en la ley nacional, y proporcionar formación especializada a jueces y profesionales legales sobre derechos infantiles y trauma.