El Australopithecus deyiremeda, descubierto en Etiopía, era bípedo y trepador, coexistiendo con Lucy hace más de tres millones de años. Su dieta se basaba en recursos arbóreos.
El descubrimiento del Australopithecus deyiremeda, un ancestro de la especie humana, ha revolucionado nuestra comprensión de la evolución. Este homínido, hallado en Etiopía, presenta características que indican que era bípedo y también trepador. El profesor Lluís Gibert, de la Universidad de Barcelona, es el único experto europeo que participa en este estudio internacional que analiza los huesos de un pie fósil y dientes de esta especie.
Los restos fósiles fueron encontrados en 2009 en el yacimiento de Woranso-Mille, ubicado en la región central de Afar. El equipo liderado por el paleoantropólogo Yohannes Haile-Selassie, de la Universidad Estatal de Arizona, descubrió ocho huesos del pie, conocidos como el pie de Burtele. Sin embargo, inicialmente no se asignaron a ninguna especie específica.
Recientemente, un trabajo publicado en la revista Nature ha esclarecido esta incógnita al revelar que el pie pertenece a Australopithecus deyiremeda, un nuevo homínido fósil identificado por Haile-Selassie. Este descubrimiento proporciona información crucial sobre cómo se desplazaba y alimentaba este antepasado humano hace aproximadamente 3,4 millones de años.
El análisis del pie fósil indica que A. deyiremeda no solo caminaba sobre dos extremidades (bipedismo), sino que también trepaba, como lo demuestra la presencia de un dedo gordo prensil similar al de los chimpancés. En este contexto, el profesor Gibert destaca la importancia del análisis geológico para relacionar estos restos con los del A. deyiremeda.
El hallazgo del pie de Burtele es significativo porque establece diferencias claras con otros homínidos como Australopithecus afarensis, conocido popularmente como Lucy. Según Haile-Selassie, el yacimiento de Woranso-Mille es único al ofrecer pruebas definitivas sobre la coexistencia de múltiples especies homínidas en una misma área durante el Plioceno medio.
Este descubrimiento pone fin a las especulaciones sobre si Lucy compartió su hábitat con otros homínidos. El pie de Burtele muestra características más primitivas que las observadas en Lucy, sugiriendo diferentes adaptaciones al entorno.
El estudio revela que el bipedismo entre estos primeros antepasados humanos no era uniforme. El pie conservaba un dedo gordo oponible útil para escalar y presentaba dedos más largos y flexibles. Esto sugiere que mientras A. deyiremeda podía caminar erguido, también tenía adaptaciones para trepar.
La investigación subraya que el bipedismo evolucionó en diversas formas a lo largo del tiempo. La existencia del pie de Burtele indica que había múltiples maneras de desplazarse sobre dos extremidades antes de que se estableciera una forma dominante.
En cuanto a su alimentación, se ha determinado que A. deyiremeda tenía una dieta basada principalmente en recursos arbóreos y arbustivos. Un análisis isotópico realizado en los dientes hallados confirma que no accedía a los mismos recursos alimenticios que sus contemporáneos como A. afarensis.
Además, se descubrió una mandíbula juvenil perteneciente a esta especie, lo cual ha permitido estudiar su desarrollo dental y compararlo con otros australopitecos tempranos. Los resultados indican similitudes notables en patrones de crecimiento entre estas especies.
Saber cómo se movían y qué comían estos antiguos homínidos ofrece nuevas perspectivas sobre cómo coexistieron sin llevarse a la extinción mutuamente. Haile-Selassie enfatiza que entender nuestro pasado es fundamental para comprender mejor nuestro presente y futuro ante desafíos como el cambio climático.
"Si no entendemos nuestro pasado, no podemos entender completamente nuestro presente ni prever nuestro futuro", concluye Haile-Selassie.