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Estudio revela cómo las teorías de conspiración se normalizan en Europa

Conspiraciones Europa

Redacción | Lunes 01 de diciembre de 2025

Un estudio revela que la difusión de teorías conspirativas en Europa es impulsada por un ciclo de retroalimentación entre medios, política y redes sociales, reflejando tensiones regionales.



Un nuevo estudio a nivel europeo ha revelado que la difusión de las teorías de conspiración en el continente es impulsada por un ciclo continuo de retroalimentación entre la cobertura mediática, la retórica política, los movimientos de protesta y los algoritmos de las redes sociales. Este fenómeno no se debe a una única causa, sino a una compleja interacción de factores.

El proyecto REDACT, que involucra a 14 investigadores de diferentes países europeos, ha analizado cómo las teorías conspirativas se manifiestan de manera distinta en el Reino Unido, los países de habla alemana, los Balcanes, los Estados Bálticos, Eslovaquia y Polonia. Los hallazgos subrayan que las narrativas conspirativas reflejan las culturas políticas, historias y tensiones sociales propias de cada región, lo que implica que las estrategias para abordarlas deben ser adaptadas a cada contexto específico.

El Ciclo de Retroalimentación y su Impacto

Una temática clave en los informes es el ciclo de retroalimentación que permite la circulación de estas narrativas. Incluso cuando políticos o medios mencionan una teoría conspirativa para desmentirla, la atención resultante contribuye a su propagación a través de la amplificación en redes sociales y su exposición en medios convencionales. Esta confusión entre espacios online y offline permite que ideas marginales influyan en la retórica política, como se observa con variaciones del relato del “Gran Reemplazo” en toda Europa.

La investigación también examina cómo las conspiraciones evolucionan en respuesta a preocupaciones locales. En el Reino Unido, por ejemplo, las ansiedades relacionadas con las restricciones por Covid-19 alimentaron narrativas sobre “ciudades de 15 minutos”. En los países de habla alemana, el estigma asociado al conspiracionismo ha empujado gran parte de este fenómeno hacia el ámbito digital. En los Balcanes y los Estados Bálticos, el legado de ocupaciones extranjeras y conflictos alimenta una desconfianza hacia las élites y fomenta un sentimiento de victimización. En Polonia y Eslovaquia, las teorías frecuentemente atacan derechos relacionados con género y LGBTQ+, influenciadas por narrativas culturales provenientes de EE.UU.

Desafíos en la Lucha Contra la Desinformación

Los informes identifican una falta de evaluación en iniciativas diseñadas para contrarrestar la desinformación. Algunos esfuerzos realizados por ONG y verificadores de hechos se convierten ellos mismos en objetivos de sospechas conspiracionistas, lo que socava la confianza pública y afecta la estabilidad financiera de estos proyectos. Sin embargo, campañas sobre alfabetización mediática, desmentidos y verificación pueden desempeñar un papel importante si son adaptadas a los contextos nacionales.

En el Reino Unido, el equipo del proyecto REDACT sostiene que la actual Ley sobre Seguridad Online no es suficiente. A diferencia del Reglamento sobre Servicios Digitales de la UE, esta legislación no aborda explícitamente la desinformación relacionada con salud pública ni con elecciones o contenido generado por inteligencia artificial, dejando vacíos significativos en la regulación frente a riesgos sistémicos.

Cierre: La Necesidad de un Enfoque Integral

Finalmente, el proyecto concluye que abordar las teorías conspiratorias requiere más que simplemente cerrar canales online individuales. Es necesario enfrentar las condiciones políticas y sociales estructurales que permiten que estas narrativas prosperen, así como los modelos comerciales que incentivan contenidos sensacionalistas. Los investigadores abogan por un cambio hacia una comprensión más profunda sobre por qué el público carece de confianza y cómo hacer que las instituciones sean realmente dignas de ella.

“El pensamiento conspirativo no es nuevo; sin embargo, en años recientes, estas teorías han ganado terreno y se han normalizado dentro del discurso social. Minimizar su impacto o descartarlas no hace desaparecer estas teorías; más bien les permite ocupar todo el espacio disponible en un tema y dominar la discusión.”

Profesor Peter Knight, Co-Investigador del proyecto REDACT

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