Pisa destaca con 201 columnas de granito, reflejando su poder político y económico en el Mediterráneo, solo superada por Roma e Istanbul. Un estudio revela su importancia histórica y simbólica.
Pisa, una ciudad emblemática del Mediterráneo, se destaca por sus impresionantes 201 columnas de granito, que se encuentran principalmente en edificios medievales datados entre los siglos X y XII. Esta notable presencia no solo refleja la potencia política y económica de Pisa, sino que también la posiciona como la tercera ciudad del mundo en número de fustes de granito, superada únicamente por Roma e Estambul. En comparación, su rival Genova cuenta con apenas 32 columnas.
Un estudio reciente publicado en la revista Archaeological and Anthropological Sciences, realizado por Claudia Sciuto del MAPPA Lab del Departamento de Civiltà e Forme del Sapere de la Universidad de Pisa, junto a Valérie Andrieu y Pierre Rochette de la Université Aix-Marseille y el CNRS, ofrece una nueva perspectiva sobre este patrimonio monumental.
El corazón de este impresionante legado se ubica en la famosa Piazza dei Miracoli. En el Duomo, se pueden encontrar 108 columnas, muchas de ellas altas y robustas, con las características tonalidades del granito que van desde el gris hasta matices rosados. Estos materiales provienen de canteras situadas en islas tirrenicas, así como de la península anatólica y Egipto. La Torre Inclinada también forma parte de este conjunto arquitectónico; en su base se han identificado seis fustes de granito.
Según Claudia Sciuto, "el uso consciente de columnas reutilizadas tenía un valor simbólico: conectaba a Pisa con el legado romano y demostraba la fuerza económica y naval de la ciudad". Además, las columnas de granito eran significativas porque representaban no solo un recurso escaso, sino también un poderoso símbolo político. Su extracción era compleja y requería habilidades técnicas avanzadas, lo cual era reconocido en las fuentes medievales.
Las 201 columnas presentes en Pisa reflejan su capacidad para controlar territorios y comercios a lo largo del Mediterráneo. Parte de estas columnas provienen de las canteras de Elba, Córcega y Cerdeña. La mayoría son homogéneas en material y dimensiones, lo que indica una producción coordinada específicamente para los proyectos constructivos pisanos. Junto a ellas existen columnas reutilizadas provenientes de edificios romanos que podrían haber sido traídas desde lugares tan lejanos como Turquía o Egipto.
Las diferencias entre las columnas nuevas y las reutilizadas son evidentes: las últimas presentan irregularidades en tamaño y forma debido a su origen diverso, lo que las hace fácilmente identificables como elementos reciclados.
La investigación realizada durante dos meses en 2022 fue un desafío significativo; identificar y analizar todas las columnas visibles en la ciudad requirió un enfoque meticuloso. “Utilizamos una técnica analítica no destructiva que permite reconocer rápidamente la procedencia del granito”, concluye Claudia Sciuto. Este método es pionero al aplicarse por primera vez a escala urbana e integrarse con una lectura histórico-arqueológica del contexto monumental.
Este trabajo forma parte del proyecto “Le ciudades invisibili”, financiado por los fondos del Departamento de Excelencia 2018-2022 del Departamento de Civiltà e Forme del Sapere. Se agradece especialmente a los restauradores del Duomo y a la Soprintendenza Archeologica, Belle Arti e Paesaggio por su colaboración.