Investigadores de la UCAM han desarrollado una técnica no invasiva para personalizar el ejercicio de fuerza, mejorando la salud muscular y frenando el envejecimiento desde edades tempranas.
El envejecimiento muscular es un proceso natural que, con el tiempo, puede traer consigo diversas complicaciones de salud. Este fenómeno no solo afecta a las personas mayores o aquellas con condiciones específicas, sino que también se ha convertido en una preocupación creciente en sociedades cada vez más sedentarias desde edades tempranas. En este contexto, la actividad física regular se erige como uno de los pilares fundamentales para la prevención de enfermedades y la mejora de la calidad de vida. Un grupo de investigación de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), conocido como ‘Exercise Science & Training’, ha demostrado cómo personalizar el ejercicio de fuerza puede ser clave para frenar el envejecimiento muscular y, por ende, prevenir problemas de salud asociados.
El investigador principal del grupo, Salvador Romero, destaca la importancia de que la población tome conciencia sobre la necesidad de realizar ejercicio físico: “Es muy importante que la población se conciencie de la necesidad de hacer ejercicio físico”.
Para abordar esta problemática, los expertos de la UCAM evalúan la capacidad oxidativa del músculo. Este parámetro mide su eficacia para producir energía a través de las mitocondrias, las cuales son consideradas las ‘centrales energéticas’ celulares. La capacidad oxidativa es un indicador esencial del estado general y muscular. Hasta ahora, los estudios requerían métodos invasivos como la biopsia muscular, lo que implicaba tomar muestras del tejido muscular para su análisis.
La investigación permite explorar nuevos enfoques en el diseño de entrenamientos al combinar ejercicios de fuerza con adaptaciones propias del entrenamiento aeróbico.
No obstante, los investigadores han implementado una técnica no invasiva llamada espectroscopia de infrarrojo cercano. Esta metodología permite medir la oxigenación del músculo tanto durante el ejercicio como en reposo, facilitando así una evaluación más amplia y segura del rendimiento muscular. Además, abre nuevas posibilidades en el diseño de programas de entrenamiento al combinar ejercicios de fuerza —que aportan beneficios como hipertrofia y aumento de fuerza— con elementos del entrenamiento aeróbico, que refuerzan el sistema cardiovascular y pulmonar.
Tradicionalmente se ha creído que solo el entrenamiento de resistencia mejora la capacidad oxidativa. Sin embargo, desde el grupo UCAM se están demostrando evidencias que sugieren que un entrenamiento de fuerza bien diseñado también puede potenciar esta capacidad energética en los músculos. Este enfoque tiene importantes repercusiones tanto en el ámbito deportivo como en la prevención de enfermedades relacionadas con un estilo de vida sedentario.
Salvador Romero enfatiza: “No solo es eficaz, sino también seguro, accesible y con beneficios demostrados”, subrayando así la necesidad urgente de fomentar una práctica pautada y consciente del ejercicio físico entre toda la población.