Investigadores del MIT han desarrollado MorphoChrome, un sistema que permite "pintar con luz" objetos cotidianos, dotándolos de iridiscencia y colores cambiantes mediante un dispositivo portátil y software.
La belleza de las piedras preciosas, como el opal, es innegable, pero su complejidad es aún más fascinante. Al observar estas gemas desde diferentes ángulos, se pueden apreciar una variedad de matices que hacen dudar sobre cuál es realmente su color. Este fenómeno, conocido como color estructural, se debe a estructuras microscópicas que reflejan la luz y producen tonos radiantes.
El color estructural no solo se encuentra en las gemas; también está presente en organismos de la naturaleza, como en las colas de los pavos reales y las alas de ciertas mariposas. Sin embargo, replicar esta cualidad fuera del laboratorio ha sido un desafío significativo, limitando así la fabricación personalizable y bajo demanda. Por ello, diseñadores y empresas han optado por incorporar objetos existentes que cambian de color, como plumas y gemas, en artículos personales, ropa y obras de arte.
Investigadores del Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial (CSAIL)