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Premio a un curso universitario sobre la ciudad desde una perspectiva feminista

Feminismo Aachen

José Enrique González | Miércoles 04 de febrero de 2026

El curso "Feminist City—Mind the Gap" de Ann Juergens en RWTH Aachen, premiado con el Brigitte Gilles Prize, analiza cómo diseñar ciudades inclusivas que consideren las necesidades de todos los ciudadanos.



La mirada feminista sobre la ciudad de Aquisgrán

¿Qué características debe tener una ciudad que sea verdaderamente inclusiva? Esta es la pregunta que plantea Ann Juergens, profesora de Historia del Arte en RWTH, a sus estudiantes en el curso titulado “Feminist City—Mind the Gap”. Este innovador programa ha sido galardonado con el Premio Brigitte Gilles de la universidad, un reconocimiento a su enfoque crítico y transformador.

Una crítica al diseño urbano tradicional

Juergens sostiene que muchas ciudades están diseñadas principalmente para un grupo específico: personas blancas, jóvenes, sanas y empleadas, generalmente hombres. En contraste, las necesidades de los adultos mayores, niños y personas con discapacidades suelen ser desatendidas en la planificación urbana. En el curso mencionado, Juergens y sus alumnos analizan desde una perspectiva feminista diversos espacios públicos en Aquisgrán, como calles, plazas y parques.

El enfoque feminista implica ir más allá de las necesidades de los profesionales jóvenes y saludables. Según Juergens, es fundamental considerar a todos los grupos sociales: mujeres, niños, ancianos y personas que realizan trabajos de cuidado. Cada uno de estos colectivos tiene requerimientos específicos que frecuentemente son ignorados por los urbanistas convencionales.

Concienciación sobre desigualdades espaciales

Para concienciar sobre las desigualdades espaciales en Aquisgrán, el curso incluye una caminata guiada por la ciudad. Durante este recorrido, los estudiantes examinan detalles como la altura de los pomos de las puertas o el ancho de las aceras. Estos elementos pueden parecer triviales pero son cruciales para quienes utilizan sillas de ruedas. “Los espacios urbanos son a menudo diseñados por arquitectos hombres”, señala Juergens, lo que resulta en una exclusión frecuente de otras perspectivas.

Aparte de los espacios públicos, muchos monumentos en Aquisgrán representan figuras masculinas predominantes. Juergens menciona que estas estatuas suelen ser grandes y dominantes visualmente. Por otro lado, las representaciones femeninas tienden a ser más pequeñas y menos visibles; un ejemplo es la escultura de una niña leyendo frente a la librería Mayersche.

Visibilidad histórica y contemporánea

No solo las figuras históricas femeninas están relegadas al olvido; también muchas mujeres que contribuyen hoy a la sociedad enfrentan invisibilidad. Un caso emblemático es el del Elisenbrunnen, un pabellón nombrado en honor a Elisabeth Ludovica de Baviera. Aunque hay un busto en su honor, está colocado tan alto que pocos transeúntes lo notan. Elisabeth fue una figura reconocida durante su vida por sus visitas a los balnearios de Aquisgrán, pero actualmente su legado es poco recordado.

Situaciones similares se presentan con Anna Braun-Sittarz, quien da nombre a una pequeña plaza en Königstraße. Aunque existe una placa conmemorativa dedicada a ella como resistencia durante la era nazi, está oculta detrás de un bar de snacks y no es visible desde la calle.

Estructuras sociales invisibles

La invisibilidad no afecta solo a figuras históricas; también impacta a quienes brindan cuidados hoy día. Aquellos que transitan por la ciudad acompañando a niños o ancianos enfrentan desventajas estructurales significativas. Por ejemplo, los baños públicos gratuitos son escasos mientras que los urinarios son comunes en lugares como Westpark o cerca de la estación central de autobuses.

A menudo faltan instalaciones para cambiar bebés o espacios tranquilos para amamantar. “Casi no hay lugares donde se pueda descansar sin sentir la presión de consumir algo”, explica Juergens. Esto plantea una interrogante fundamental: ¿quién puede disfrutar del espacio urbano y quién se ve obligado a quedarse en casa?

Movilidad y seguridad urbana

Otro tema recurrente en el curso es la velocidad con que están diseñadas las ciudades. “Las ciudades están pensadas para moverse rápido”, observa Juergens al referirse a los ciclos semafóricos que asumen un paso veloz por parte de adultos sanos. Las personas con andadores o sillas de ruedas suelen no poder seguir el ritmo marcado por estos diseños urbanos.

Inequidades similares se evidencian en el transporte público y la seguridad nocturna. Mientras que autobuses y trenes operan con frecuencia durante el día, el servicio nocturno suele ser limitado. Para muchas mujeres, la seguridad se convierte en un factor crucial al desplazarse por la ciudad tras caer la noche; lugares mal iluminados aumentan sensaciones de inseguridad.

Hacia una ciudad inclusiva

Entonces, ¿cómo puede diseñarse una ciudad donde todos se sientan cómodos? Según Juergens, **la clave radica en la participación** ciudadana: “Probablemente no será posible satisfacer a todos”, aclara; sin embargo, involucrar a los ciudadanos en el proceso decisional genera aceptación social hacia las decisiones tomadas. El objetivo del curso Feminist City—Mind the Gap es precisamente invitar a los estudiantes a observar los espacios urbanos desde diferentes ángulos y reflexionar sobre cuestiones relacionadas con justicia y participación.

El Premio Brigitte Gilles, otorgado anualmente por proyectos que mejoren las condiciones para las mujeres dentro del ámbito académico —ya sean estudiantes o personal docente— refuerza esta misión al destacar iniciativas encaminadas hacia una mayor representación femenina en campos tradicionalmente masculinos.

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