Un estudio internacional sugiere que los síntomas del TDAH en adultos pueden ser causados por la intrusión de ondas cerebrales lentas, asociadas al sueño, durante el estado de vigilia.
El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH) afecta aproximadamente al 2,5% de la población adulta, pero su comprensión biológica sigue siendo limitada. Recientemente, un equipo internacional de investigadores del Institut du Cerveau (Inserm/Sorbonne Université/CNRS) y de la Universidad Monash en Australia ha presentado hallazgos que sugieren que ciertos síntomas del TDAH podrían estar relacionados con la presencia de ondas cerebrales lentas, típicamente asociadas al sueño, durante el estado de vigilia.
La investigación, publicada en el Journal of Neuroscience, revela que este fenómeno, denominado sueño local, podría explicar las fluctuaciones en la atención y la somnolencia que experimentan muchas personas con TDAH. Para llegar a estas conclusiones, los científicos analizaron la actividad cerebral de 32 adultos diagnosticados con TDAH bajo tratamiento farmacológico y la compararon con la de 31 adultos neurotípicos mientras realizaban tareas que requerían atención sostenida.
Los resultados fueron sorprendentes: los adultos con TDAH mostraron una densidad significativamente mayor de ondas lentas, normalmente observadas en el sueño profundo. Según Thomas Andrillon, investigador del Inserm y autor principal del estudio, “cuanto más alta es esta densidad, mayor es el número de errores por falta de atención y más lentos son los tiempos de reacción”.
Además, los participantes con TDAH informaron experimentar más episodios de vagabundeo mental y blanco mental, estados que están directamente correlacionados con estas intrusiones del sueño local. A medida que aumentaba la acumulación de ondas lentas durante el esfuerzo atencional, también se reportaba un incremento en el nivel de fatiga.
Andrillon explica que “la intrusión de ondas del sueño es un fenómeno normal”, comparándolo con la necesidad de descanso físico tras una larga carrera. Sin embargo, en personas con TDAH, esta actividad cerebral se presenta con mayor frecuencia. Los hallazgos sugieren que estas ondas podrían ser un mecanismo clave detrás de sus dificultades para mantener la atención y lograr un rendimiento constante.
Los investigadores consideran que estas ondas lentas podrían ofrecer una nueva perspectiva sobre cómo se relaciona el diagnóstico del TDAH con los síntomas conductuales cotidianos. La posibilidad de que el TDAH sea un trastorno relacionado con la regulación del estado de alerta abre nuevas vías para el diagnóstico. “Estas ondas podrían convertirse en un biomarcador esencial para identificar el trastorno”, añade Andrillon.
Las implicaciones prácticas son significativas; estos resultados podrían guiar el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas tanto farmacológicas como no farmacológicas. Intervenciones destinadas a mejorar la calidad del sueño o estabilizar los mecanismos de vigilancia son algunas áreas prometedoras.
Andrillon concluye señalando que “en individuos neurotípicos, investigaciones previas han demostrado que la estimulación auditiva durante el sueño puede fortalecer las ondas lentas nocturnas”, lo cual podría disminuir las intrusiones relacionadas con el sueño durante la vigilia al día siguiente. La próxima fase consistirá en investigar si este enfoque puede ser efectivo también para quienes padecen TDAH.