El estudio de la Universidad de Pisa revela que las empresarias europeas, antes desmotivadas por el miedo al rechazo, ahora evitan solicitar créditos por condiciones percibidas como onerosas tras la pandemia.
Un reciente estudio de la Universidad de Pisa, publicado en la revista internacional Small Business Economics, ha revelado cambios significativos en el acceso al crédito bancario para las empresas lideradas por mujeres, especialmente a raíz de la pandemia del COVID-19. La investigación analizó más de 7.800 empresas europeas entre 2018 y 2020, y más de 6.200 durante el periodo 2020-2021, utilizando datos del World Bank Enterprise Survey.
Según los hallazgos, las empresarias se muestran más reacias a solicitar préstamos bancarios, aunque sus razones han evolucionado con el contexto pandémico. Antes de la crisis sanitaria, el principal obstáculo era el miedo al rechazo por parte de las entidades financieras; sin embargo, durante la pandemia, este temor se transformó en una preocupación por las condiciones crediticias, que se percibieron como más gravosas.
La investigación, liderada por Giuliana Birindelli, presidenta de la ADEIMF (Asociación de Docentes de Economía de Intermediarios y Mercados Financieros), junto a Claudia Capozza y Antonia Patrizia Iannuzzi de la Universidad de Bari Aldo Moro, destaca que las emprendedoras tienden a renunciar a solicitar financiamiento incluso cuando lo requieren. Las razones detrás de esta decisión han cambiado notablemente:
A medida que aumenta la participación femenina en la propiedad empresarial, también crece la probabilidad de no presentar solicitudes de crédito. Este fenómeno refleja una tendencia preocupante hacia la autoexclusión entre las empresarias.
"Estos resultados indican que las dificultades para acceder al crédito no son atribuibles a un único factor, sino que son el resultado de diversas dinámicas que involucran tanto a las empresas como a los intermediarios financieros", señala Birindelli. En este sentido, subraya la necesidad urgente de abordar ambos aspectos: reducir las barreras informativas y culturales que pueden llevar a la autoexclusión y promover condiciones crediticias más accesibles y transparentes, especialmente en tiempos críticos.
Antes de la pandemia, las mujeres emprendedoras temían más el rechazo al solicitar créditos. Durante la pandemia, este temor se transformó en una preocupación por las condiciones del crédito, que se consideraban más onerosas.
Las razones para no solicitar financiamiento han cambiado; antes era principalmente el miedo al rechazo, mientras que durante la pandemia, las mujeres evitaban pedir préstamos debido a tasas de interés desfavorables y exigencias de garantías elevadas.
A mayor participación de mujeres en la propiedad de una empresa, mayor es la probabilidad de que estas no presenten una solicitud de crédito, lo que refleja una tendencia renunciataria en este contexto.
Se sugiere reducir las barreras informativas y culturales que llevan a la autoexclusión y fomentar condiciones crediticias más accesibles y transparentes, especialmente en momentos de crisis.